PROBLEMÁTICA
Y OPORTUNIDADES DE LA GESTIÓN AMBIENTAL
EN MUNICIPIOS METROPOLITANOS
Enrique Provencio Durazo(8)
PROCESOS DE DETERIORO.
En México padecemos problemas ambientales acumulados durante décadas
-que no han sido debidamente reconocidos- resultantes de acendrados procesos
de deterioro que están impactando el modo de vida y de producción,
con serias implicaciones demográficas, urbanas y económicas.
En
diversos casos, las bases naturales de la actividad económica están
seriamente dañadas, con lo que se afecta la capacidad productiva; así
mismo, el deterioro del medio está repercutiendo en una baja calidad
de vida, y el uso inadecuado de los recursos y bienes ambientales nos está
haciendo perder oportunidades económicas relevantes, como en el caso
del aprovechamiento de la biodiversidad.
La
acelerada concentración poblacional y de actividades económicas
en las zonas conurbadas, ya representa poco más de la mitad de la población
y cerca de las tres cuartas partes del producto interno bruto.
(Concentración de pobladores y actividades económicas)
1970 |
1990 |
| |
Población |
PIB
Total |
Población |
PIB
Total |
PIB
Industrial |
125
ciudades |
48% |
64% |
70.2% |
54.8% |
72.6% |
79.5% |
Fuente:
Garza Gustavo: Jerarquización macroeconómica del sistema de ciudades.
1970
Esta
tendencia se traduce, por un lado, en fuertes -y no planeadas- demandas de recursos,
agua, energía y suelo para usos urbanos; y por otro lado, en excesivos
niveles de emisiones contaminantes a la atmósfera, residuos sólidos
municipales, desechos tóxicos, descargas contaminantes en afluentes de
agua, contaminación y sobreexplotación de mantos acuíferos.
El
crecimiento urbano no tuvo condicionantes ambientales sino hasta hace apenas
unos lustros; no se adoptaron tecnologías y regulaciones que previnieran
los impactos, y la construcción de infraestructura o los medios de control
adoptados para reducirlos aún están en proceso de maduración.
En particular, los centros urbanos de mayor vulnerabilidad a desastres ambientales
no cuentan con suficiente capacidad de respuesta ante posibles emergencias.
Las diversas políticas de transporte, y la disposición inadecuada
de las actividades urbanas, propician patrones de emisión a la atmósfera
que rebasan los niveles admisibles para la salud humana. Los cambios incontrolados
en el uso del suelo y sobre todo, la pérdida de masa vegetal en zonas
urbanas, contribuyen al problema por la generación de partículas
suspendidas.
También
crece aceleradamente el problema de los residuos urbanos, los indicadores cuantitativos
son muy reveladores: 30 de cada 100 toneladas de residuos sólidos municipales
no son recolectadas, y se abandonan en baldíos y calles; el 82% de la
basura que sí se recolecta, termina depositada en tiraderos a cielo abierto;
y se estima que cada año se generan 7.7 millones de toneladas de residuos
industriales peligrosos.
Recurso
agua: un uso insustentable e inequitativo
En
cuanto al aprovechamiento del recurso agua, persisten crónicas tendencias
que vulneran su disponibilidad y calidad para esta generación y las venideras;
así vemos como predomina la baja eficiencia en el aprovechamiento del
agua, sea para usos urbanos, industriales o agrícolas. Al respecto, destacan
las pérdidas de conducción y distribución que se estiman
superiores al 40%. También existe una severa insuficiencia en la recuperación
del agua: se generan 170 m3/seg. de aguas residuales, la capacidad de las plantas
de tratamiento es de 43 m3/seg, pero sólo se procesan 17 m3/seg. Esto
se agrava por el desconocimiento de la disponibilidad de recursos acuíferos
para las ciudades.
El proceso de contaminación es enorme, 29 de las 37 regiones hidrológicas
están contaminadas en un grado importante, en 15 cuencas hidrológicas9
se presentan altos niveles de contaminación de origen doméstico,
industrial y agrícola. Así mismo, se presenta una extendida sobreexplotación
de recursos acuíferos subterráneos en la mayoría de las
zonas de aprovechamiento (en la mitad del territorio nacional está prohibida
la extracción), con problemas de intrusión salina en varios estados.
De
la mayor importancia es el significativo factor de inequidad en su distribución:
12 millones de habitantes carecen de agua potable y 27 millones no tienen alcantarillado.
La solución a este rezago se complica por las insuficiencias en política
de precios, información, transferencia tecnológica y en recursos
financieros, que impactan la ampliación, mantenimiento y conservación
de la infraestructura de regulación y control del agua.
Un
obstáculo enorme es la baja recuperación, este problema presenta
varias aristas: en las ciudades, el costo promedio de los servicios de agua
potable, alcantarillado y saneamiento, se cubre en menos de un 60%; persisten
severas insuficiencias de registro de contribuyentes; el adeudo de los municipios
es del orden de los 4 mil millones de dólares; y la gran mayoría
de las comunidades rurales necesitan apoyo financiero para respaldar sus servicios
de agua.
México
destaca mundialmente por la acelerada degradación del suelo que afecta
la base productiva del sector rural, impacta al ciclo hidrológico y acentúa
el deterioro ambiental. El 80% del territorio nacional está afectado
por degradación física, química y biológica, y en
el 30% este fenómeno es calificado de severo. Entre las principales causas,
están: la agricultura de ladera y de escarda; el acortamiento de ciclos
de barbecho en los sistemas de tumba-roza-quema; la ganadería extensiva
y el sobrepastoreo; la sobreexplotación forestal; y el uso indiscriminado
de agroquímicos y maquinaria pesada.
Estas
causas marcan el imperativo de un efectivo ordenamiento ecológico del
territorio, que oriente las verdaderas oportunidades de aprovechamiento sustentable
de los recursos y contenga las dinámicas urbanas que impactan los sistemas
ecológicos.
PROBLEMÁTICA
DE LA GESTIÓN AMBIENTAL EN LAS ZONAS
CONURBADAS
Las
presiones sobre los recursos y el deterioro no son un simple efecto de la concentración
urbana, más bien expresan un modelo de desarrollo urbano caracterizado
por severos procesos de insustentabilidad, entre los que destacan:
! crecimientos urbanos caóticos sin ordenamiento territorial que dirija
y acote su expansión;
! patrones desmesurados de consumo, en los que no se asume el costo real de
recursos naturales estratégicos, especialmente del agua;
! actividades industriales y de servicios carentes de tecnologías limpias,
que no incorporan la eco-eficiencia. como es el caso del reciclaje y el pleno
aprovechamiento de los insumes y subproductos;
! crónica ausencia de infraestructura ambiental para el tratamiento de
residuos, descargas de aguas residuales, etc.,
! y desequilibrios crecientes en los sistemas de transporte.
Los
procesos de sustentabilidad presentes en nuestras ciudades, se alimentan de
fallas normativas, institucionales y de concepciones que suponen inagotables
a los recursos naturales y al medio físico como un sumidero infinito
y seguro de desechos.
Así mismo retroalimentan los procesos de desigualdad económica
y social que caracteriza a la gran mayoría de nuestras ciudades. Las
insuficiencias de que adolece la gestión ambiental en casi todas las
zonas conurbadas, se derivan de crónicos factores, que en forma muy esquemática
se pueden sintetizar en:
! los tradicionales problemas de relación entre los tres órdenes
de gobierno, se agravan por la escasez de mecanismos de coordinación
intermunicipal;
! el crónico sesgo urbano de la gestión municipal es más
fuerte, a pesar de que muchos municipios conurbados incluyen amplias zonas rurales;
lo cual no favorece el surgimiento de políticas que consideren el medio
físico circundante y la interacción positiva con el aprovechamiento
de los recursos naturales;
! el escaso desarrollo institucional, normativo, técnico y de recursos
humanos especializados;
! la ausencia de una plataforma financiera que respalde la gestión y
la creación de infraestructura ambiental,
! la escasa incorporación de la dimensión ambiental en el resto
de las políticas e instrumentos de gestión municipal;
! la falta de prácticas y mecanismos de participación social y
de vinculación con entidades académicas regionales;
! y de primer orden, la escasa cultura de protección del medio ambiente
y uso sustentable de los recursos naturales estratégicos, como el agua,
suelo, bosques, combustibles fósiles, entre otros.
Estos
factores no son privativos del ámbito urbano, atraviesan todas las esferas
de la gestión ambiental y constituyen enormes obstáculos, más
bien, retos mayores para transitar hacia un desarrollo sustentable. En este
contexto adverso, la solución a las graves insuficiencias de información
y evaluación sobre los procesos de deterioro locales y regionales, juega
un papel detonante de iniciativas y acciones ambientales por parte de las autoridades
locales, de las entidades académicas, y de organismos sociales y privados.
En
prácticamente todas las ciudades del país, estamos lejos de consolidar
sistemas de información estadísticos, geográficos y de
registro que permitan tanto documentar y medir los grados reales y tendencias
de deterioro, riesgo ambiental y sobreexplotación de recursos; como evaluar
costos y oportunidades perdidas. Cuestiones fundamentales para la toma de decisiones,
el consenso de alternativas, y especialmente, para evaluar el desempeño
institucional en materia de medio ambiente y recursos naturales.
Con
respecto a la evaluación, la diversidad y complejidad de la problemática
ambiental exige concentrarse en la selección y calificación de
problemas relevantes y en la ponderación de cambios cualitativos que
eliminen o acoten los factores causales del deterioro ambiental. Se trata de
reformas en el marco legal; introducción de instrumentos económicos
para establecer incentivos, cobros y penalidades que induzcan mejores patrones
de consumo y producción; e innovaciones institucionales a favor de una
mejor interacción de los tres órdenes de gobierno, de la participación
social, sensibilización y concientización de ciudadanos y empresas
y, en particular, de cambios que permitan un ejercicio efectivo del derecho
a la información.
La dimensión regional
La
dinámica de nuestras ciudades medianas y grandes está imbricada
con procesos regionales que frecuentemente rebasan la territorialidad político-administrativa
de los municipios conurbados, y aún del estado. Esta imbricación
genera complejos fenómenos de insustentabilidad y desequilibrio regional,
tales como las crecientes asimetrías entre la ubicación espacial
de los recursos y la población; las presiones excesivas sobre su medio
físico circundante y sobre sistemas ecológicos regionales; los
intereses encontrados entre el uso del suelo -urbano vs. agrícola-, y
los usos del agua (urbano, industrial, agrícola); y los crecientes riesgos
para la conservación de flora y fauna, por mencionar los procesos más
severos y comunes.
Desde
una perspectiva urbano-industrial, la reordenación espacial que generan
los procesos de conurbación también expresa la conformación
de una nueva geografía industrial que tendrá efectos directos
sobre la sustentabilidad de las regiones del país. Algunos rasgos de
esta nueva geografía son:
! Las tres principales metrópolis industriales del país -zona
metropolitana de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey- observan
un creciente deterioro industrial.
! En contrapartida, las localidades aledañas a la zona metropolitana
de la Ciudad de México como Puebla, Cuernavaca, Toluca, Cuautla, Tehuacán,
Querétaro etc observan una significativa dinámica industrial que
implica una clara transición de espacio metropolitano a megalópolis.
! Estas tendencias se ven fomentadas por la expansión radial de vías
de comunicación que permiten un enlace expedito entre el centro metropolitano
y sus ciudades periféricas.
! En paralelo, emergen un conjunto de regiones urbanas polinucleares de elevada
complementariedad interna: centros urbanos fronterizos, ciudades intermedias,
centros turísticos y puertos marítimos.
Desde una perspectiva internacional, México contribuye significativamente
a los fenómenos adversos de cambio climático, reducción
de la capa de ozono, y perdida global de biodiversidad. Esta contribución
está altamente asociada a los fenómenos de urbanización
a grado tal que la respuesta a nuestros compromisos internacionales depende
del desarrollo de una gestión ambiental moderna y eficiente en nuestros
municipios conurbados y en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.
LA
ESTRATEGIA DE DESARROLLO SUSTENTABLE
El
enfoque de desarrollo sustentable10 condensa una trayectoria de planteamientos
y consensos internacionales en tomo a la necesidad de lograr desarrollos nacionales
que combinen positivamente los objetivos económicos, sociales y ambientales.
Lo cual exige cambios graduales pero muy profundos en los patrones culturales,
en el marco institucional y en la misma conducción del desarrollo.
En
esta misma dirección, en México nos hemos adentrado en una nueva
visión del medio ambiente y los recursos naturales, que comienza a cristalizar
en estrategias políticas, esquemas normativos y desarrollos institucionales
orientados a inducir el factor de sustentabilidad en el desarrollo nacional.
Elementos críticos de la Sutentabilidad

En
la presente etapa las vertientes principales de la estrategia de desarrollo
sustentable ocurren en los ámbitos de las reformas institucionales, la
adopción de nuevos enfoques, estrategias y políticas, el desarrollo
de la regulación ambiental, las innovaciones en una gestión ambiental
cada vez más descentralizada, el incremento en capacidades gubernamentales
y sociales y la creación de nuevas condiciones para la participación
social.
El propósito central es contener las tendencias de deterioro, por la
vía de cinco grandes vertientes de acción:
PRIMERA.
Combinar en forma sinérgica la protección y conservación
del medio ambiente y los recursos naturales con su aprovechamiento sustentable
y más diversificado. Se busca que el cuidado del ambiente y los recursos
se vincule claramente con el imperativo de promover y mejorar la producción
para proteger el empleo y el ingreso de la población.
SEGUNDA.
Desplegar acciones y programas de uso de recursos que favorezcan la equidad
y la superación de la pobreza. La finalidad es que los beneficios y costos
se distribuyan de manera equitativa en la sociedad, y sean siempre compatibles
con el imperativo de reducir la pobreza. Se trabaja bajo la premisa de que existe
un potencial productivo en los recursos naturales que debe ser aprovechado con
mayor eficacia para superar la pobreza.
TERCERA.
Privilegiar el desarrollo de la regulación ambiental, sobre todo, en
normas y acciones de carácter preventivo, para inducir cambios en sistemas
productivos y patrones de consumo. Bajo este lineamiento se realizan esfuerzos
de consulta abierta y deliberativa, que respalden el diseño de mejores
normas ambientales y la reforma al marco jurídico, misma que ya se encuentra
en discusión en las comisiones del Poder Legislativo.
CUARTA.
Fomentar la corresponsabilidad y la participación social. Se trabaja
en varias direcciones: desarrollar una gestión plural, participativa
y con estricto apego a derecho; establecer mecanismos eficientes para consensar
el diseño de estrategias, políticas y programas; informar a la
sociedad de manera constante y transparente; e incorporar nuevos métodos
y prácticas de negociación para resolver los conflictos.
QUINTA.
Articular una participación activa en foros y acuerdos internacionales
con la definición de políticas y prioridades inte...s Se impulsarán
las posiciones que México ha sostenido en los foros internacionales sobre
temas claves, como son: financiamiento, tecnología, cuotas, patrones
de consumo, desarrollo institucional y cooperación internacional, entre
otros.
Desarrollo
institucional
En
la esfera institucional federal, el avance más importante ha sido la
articulación de una serie de atribuciones y responsabilidades en la nueva
Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP),
que facilita la integración de políticas relacionadas con la gestión
ambiental y el uso de los recursos agua, bosques, suelos, flora, fauna y pesquero;
y también es una plataforma para inducir una estrategia de sustentabilidad
compartida entre los tres órdenes de gobierno, que irradie a toda la
sociedad.
A
nivel estatal y municipal los avances institucionales y en políticas
y respaldos financieros para la gestión ambiental han sido muy heterogéneos.
Destacan los casos del Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Ciudad
Juárez, Tijuana, Aguascalientes, Ciudad Victoria, Veracruz, Toluca, Naucalpan,
Querétaro, León y Cuernavaca.
Los
municipios fronterizos están en un proceso acelerado de ampliación
de sus capacidades de gestión ambiental, con el apoyo financiero del
Banco Mundial, con las aportaciones de organismos sociales y académicos
locales, y con un acceso privilegiado a las instituciones trinacionales derivadas
de los acuerdos ambientales del TLC.
Estos avances representan grandes oportunidades y responsabilidades, para construir
una gestión ambiental que articule las acciones sectoriales-regionales
de los tres niveles de gobierno, en forma corresponsable con los diversos agentes
sociales y privados.
ATRIBUCIONES
DE LA SEMARNAP
Generales
- Protección,
restauración y conservación de los ecosistemas y recursos
naturales y bienes y servicios ambientales.
- Política
nacional en materia de recursos naturales, de ecología, saneamiento
ambiental, agua, regulación ambiental del desarrollo urbano y de
la actividad pesquera.
- Aprovechamiento
sustentable de los recursos naturales.
- Normas
oficiales mexicanas sobre; la preservación y restauración
de la calidad del medio ambiente, ecosistemas naturales, aprovechamiento
de la flora y fauna silvestre, terrestre y acuática, descargas
de aguas residuales, en materia minera y sobre materiales y residuos sólidos
y peligrosos.
- Cumplimiento
de las leyes, normas oficiales mexicanas y programas.
- proponer
la celebración de tratados y acuerdos internacionales y atender
a los foros en materias de competencia.
- Participación
social y de la comunidad científica y acciones e inversiones de
los sectores social y privado.
- Proyectos
de formación, capacitación y actualización para la
capacidad de gestión ambiental.
- Tecnologías
y formas de uso para el aprovechamiento sustentable de los ecosistemas,
de los procesos productivos, de servicios y de transporte.
- Metodologías
y procedimientos de valuación económica del capital natural
y de los bienes y servicios ambientales.
- Instrumentos
económicos para la protección, restauración y conservación
del medio ambiente
- Criterios
para estímulos fiscales y financieros para el aprovechamiento sustentable
de los recursos naturales.
- Vedas forestales,
caza y pesca y calendario cinegético.
- Contratos,
concesiones, licencias, permisos, autorizaciones, asignaciones y derechos
en materia de aguas, forestal, ecológica, pesquera, explotación
de flora y fauna silvestre, playas, zona marítimo terrestre y terrenos
ganados al mar. |
En materia
de medio ambiente
- Establecimiento
de áreas naturales protegidas.
- Organizar
y administrar áreas naturales protegidas y supervisar las labores
de conservación, protección y vigilancia.
- Ordenamiento
ecológico en el territorio nacional
Manifestaciones de impacto ambiental, estudios de nesgo ambiental y los
programas para la prevención de accidentes
y - ---- Calidad del ambiente y el sistema de información ambiental
- Políticas
nacionales sobre cambio climático y protección la capa de
ozono
-Restricciones
sobre circulación y tránsito de especies de flora y fauna
silvestre y medidas de regulación |
En materia
hidráulica
- Trabajos
de hidrología en cuencas, causes y álveos de aguas nacionales,
superficiales subterráneas
- Aprovechamiento
de cuencas hidráulicas, vasos, manantiales y aguas
descargas
de aguas residuales, infraestructura y servicios.
- Obras de
negó desecación, drenaje. defensa y mejoramiento de terrenos
- Conservación
de corrientes, lagos y lagunas, cuencas alimentadoras obras de corrección
torrencial.
- Sistema
hidrológicos del Valle de México
-Control
de ríos y demás Corrientes y ejecutar obras de defensa contra
inundaciones
- Explotación
de sistemas nacionales de riego
- Ejecutar
obras hidráulicas derivadas de tratados internacionales
- Dotación
de agua a centros de población e industrias desarrollo de sistemas
de agua potable, drenaje, alcantarillado y tratamiento aguas residuales
- Estudios, trabajos y servicios climatológicos, hidrológicos
y geohidrológicos y sistema meteorológico nacional. |
En materia
de pesca y acuacultura
- Explotación
pesquera, normas oficiales mexicanas y la producción industrialización
y comercialización de productos, producción,
- Obras de
infraestructura pesquera y de acuacultura
- Formación
y organización de la flota pesquera, artes de pesca y normas oficiales
mexicanas.
- Acuacultura,
viveros, criaderos y reservas de especies acuáticas
- Zonas portuarias
pesqueras.
- Consumo,
abasto y distribución de productos pesqueros. |
En materia
forestal y de suelo
- Posesión
y propiedad en las playas, zona federal marítima terrestre y terrenos
ganados al mar.
- Programas
de reforestación y restauración ecológica.
- Censo de
los predios forestales, silvipastoriles, cartografía y estadística
forestal y árboles históricos y notables del país |
HACIA
UNA GESTIÓN AMBIENTAL METROPOLITANA INTEGRAL
En
nuestras ciudades, el reto es construir una gestión ambiental bajo un
enfoque de desarrollo sustentable congruente con el marco normativo programático;
una gestión descentralizada con perspectiva regional; con un creciente
y estable respaldo financiero, basada en la corresponsabilidad; y con capacidad
institucional de respuesta a los asuntos públicos en materia de medio
ambiente y recursos naturales.
Una
gestión con sentido estratégico que logre combinaciones sinérgicas
entre el uso de instrumentos económicos, la aplicación de los
instrumentos tradicionales de tipo normativo y regulatorio la planeación
del desarrollo urbano y el fomento a una cultura ambiental sustentado en el
fortalecimiento de las capacidades de los agentes sociales y privados.
El
marco normativo programático
En
congruencia con la Ley de Asentamientos Humanos y la Ley General para el Equilibrio
Ecológico y la Protección del Ambiente, el Plan Nacional de Desarrollo
1995-2000 reconoce la necesidad de impulsar una gestión ambiental metropolitana
integral que considere la problemática demográfica, de desarrollo
urbano, y todos aquellos factores que impactan al medio ambiente. Lo cual presupone
diseñar políticas de gestión que trasciendan los entonos
político-administrativo mediante estrategias intersectoriales e intergubernamentales
de concurrencia para manejar y atender los recursos y problemas ambientales
comunes.
Asimismo, el Plan marca la importancia de propiciar el ordenamiento territorial
conforme a las potencialidades de las ciudades y las regiones; inducir el crecimiento
de las ciudades en forma ordenada, bajo principios de equilibrio ambiental;
e impulsar la participación ciudadana en las diferentes fases de la política
urbana.
En
términos más concretos, el Plan de Desarrollo Urbano 1995-2000
se pronuncia porque el crecimiento de las zonas metropolitanas corresponda a
un esquema de planeación y gestión del desarrollo urbano sustentable
que: incorpore criterios de ordenamiento ambiental; corrija desequilibrios relacionados
con los usos del suelo, el agua, los residuos sólidos y las emisiones
a la atmósfera; y considere los sistemas regionales integrales de infraestructura,
servicios y equipamiento que contribuyan a solucionar problemas comunes al interior
de las zonas metropolitanas. Para lo cual establece las siguientes prioridades:hacer
compatibles las estrategias territoriales y sectoriales con las estrategias
de planeación urbana; inducir un uso eficiente y racional del recurso
agua; vía acuerdos de coordinación con Semarnap, definir el potencial
hidrológico de las zonas metropolitanas y políticas para su aprovechamiento;
fomentar la conservación de las áreas naturales protegidas ubicadas
en el entorno y al interior de las zonas metropolitanas; incentivar la incorporación
de tecnologías limpias; reforzar la vigilancia efectiva en la disposición
de residuos sólidos; y promover la construcción de sistemas de
tratamiento de residuos sólidos y plantas de tratamiento de aguas residuales.
También
como elemento del marco normatico-programático, el Plan Nacional de Desarrollo
1995-2000 establece el compromiso del gobierno federal de elaborar el Programa
para atender la Agenda del Desarrollo Sustentable" (Agenda 21) En forma
gradual la Agenda 21 será un esquema y un incentivo para la elaboración
de Programas 21 Locales que privilegien la información sobre los niveles
y tendencias de deterioro y sobreexplotación; la selección y calificación
de problemas relevantes y los mecanismos de evaluación de la gestión
y de cambios cualitativos en los factores causales.
El
esquema normativo-programático de la gestión ambiental se está
reforzando con la revisión -en curso- de la Ley General del Equilibrio
Ecológico y Protección del Medio Ambiente; los avances del programa
de 100 Ciudades; y con una variedad de iniciativas de las autoridades locales.
Estos
elementos son favorables a la promoción de un desarrollo urbano sustentable
que establezca mecanismos de integración entre la política ambiental
y las políticas de desarrollo urbano, mediante instrumentos que vinculen
a la estructura espacial/territorial de las ciudades con sus procesos sectoriales,
especialmente el transporte y la industria, bajo criterios de sustentabilidad.
Asimismo,
se requiere privilegiar las políticas poblacionales que inducen patrones
migratorios más congruentes con las capacidades en recursos de las regiones
y con los límites de los desarrollos urbanos.
En
esta misma dirección, crece el interés de las autoridades ambientales
federales y de la mayoría de los gobiernos de los estados y de municipios
urbanos, para imprimirle mayor fuerza legal al ordenamiento territorial de cada
entidad federativa, para alcanzar su efectivo cumplimiento. En particular, para
los Consejos de Cuenca comienzan a perfilarse propuestas para convertirlos en
instancias idóneas de conducción descentralizada de procesos de
ordenamiento ecológico del territorio que abarca la cuenca hidrológica;
y en mecanismos de vinculación y consenso entre los diferentes usuarios
del agua.
El
ordenamiento se enlaza con la intención de establecer sólidos
mecanismos de integración entre la política ambiental y las políticas
de desarrollo urbano, lo cual está directamente relacionado con la aplicación
de nuevas normas para substancias tóxicas y emisiones de vehículos
e industrias. En esta vía son cruciales los esfuerzos de coordinación
metropolitana para atender los problemas de contaminación atmosférica,
agua, reforestación y residuos peligrosos.
Una
gestión ambiental descentralizada
A
finales de 1995, SEMARNAP inició un cuidadoso proceso de descentralización
bajo las siguientes líneas estratégicas:
!
un proceso gradual de redistribución de atribuciones, capacidad de decisión
y de fuentes de financiamiento;
! un fortalecimiento de la capacidad de gestión local y ampliar las posibilidades
de participación social;
! una convergencia de responsabilidades, decisiones y acciones entre órdenes
de gobierno;
! una generación de espacios más propicios para las aportaciones
de instituciones académicas, agentes económicos e iniciativas
individuales y colectivas de cada región;
! y una incorporación efectiva de la dimensión ambiental a los
procesos económicos y sociales locales.
Las
acciones descentralizadoras se acordarán con los gobiernos estatales,
privilegiando los principios de participación social y eficiencia en
la gestión pública. Esto presupone alentar la multiplicación
de programas y fondos destinados a desarrollar las capacidades institucionales
del municipio. En esta dirección, SEMARNAP está buscando caminos
para convocar a entidades académicas, fundaciones, organismos sociales
y otros agentes interesados, a involucrarse en la conformación de una
diversidad de servicios locales, fondos y apoyos a disposición de los
gobiernos municipales, para el desarrollo de sus capacidades.
La
premisa es que la única vía para el desarrollo sustentable está
en la convergencia de desempeños locales y regionales guiados por sólidas
directrices comunes.
Una
gestión ambiental con perspectiva regional
La
estructura y dinámica de ciudades y regiones es modificada por grandes
procesos históricos: la extensión de la revolución tecnológica;
la formación de una economía globalizada que afecta por igual
a la demografía, la pobreza, el empleo, el comercio y el medio ambiente;
el procesamiento de reformas estructurales y del Estado que favorecen el desarrollo
de los mercados; y, la emergencia de demandas autonómicas de la sociedad
civil En el marco de estas macro tendencias, surge la paradoja de que en una
economía mundial las ciudades y las regiones se están convirtiendo
en forma creciente en agentes decisivos del desarrollo económico.
En
este nuevo contexto las regiones se insertan de una manera completamente distinta
al pasado, alimentadas por la explosión de la heterogeneidad y de la
diversidad regional, la multiplicación de regiones como estructuras complejas
e interactivas, y los crecientes fenómenos donde las aglomeraciones regionales
y metropolitanas -definen patrones económicos al margen de los tradicionales
limites administrativo-políticos.
De
varias fuentes, particularmente del ILPES11 y de los trabajos de Sergio Boisier,
surgen apreciaciones que apuntan a un escenario común a la mayoría
de los países latinoamericanos, que está configurado por un doble
proceso de apertura: la externa impulsada por la globalización, y la
interna presionada por las demandas y necesidades de descentralización.
En particular, se argumenta que la competencia y la competitividad en mercados
no son compatibles con estructuras decisionales centralizadas, sean estatales
o privadas, porque ellas carecen de la velocidad y de la flexibilidad que requieren
la dinámica del comercio y del cambio técnico.
La
configuración de este escenario presupone el despliegue de amplios apoyos
a los estados y las regiones-ciudades para consolidar actividades competitivas
y modernas en interacción con el contexto internacional, y para establecer
esquemas equitativos y participativos en el contexto nacional, que garanticen
desarrollos regionales incluyentes y reduzcan las disparidades sociales y económicas
entre regiones. La infraestructura, pero sobre todo, la calidad de los servicios
y la calidad de la gestión pública deben ser las principales componentes
de estos apoyos.
En
este sentido, el imperativo de la descentralización debe traducirse en
un creciente proceso de autonomía decisional regional. Un proceso que
derive en mayores capacidades regionales para definir su propia modalidad de
desarrollo, en congruencia con las pautas del desarrollo nacional y con una
creciente concientización y movilización social en tomo a la protección
ambiental y el aprovechamiento sustentable y diversificado de los recursos naturales
de la región.
Una
gestión con respaldo financiero
La
construcción de una plataforma financiera para la gestión ambiental,
está asociada a la profundización de la reforma -en curso- del
esquema de coordinación fiscal entre los tres órdenes de gobierno,
acompañada de innovaciones en otros instrumentos económicos, como
es el caso de los cargos por emisión, cargos por producto e impuestos
indirectos, sistemas de depósito-devolución, permisos comerciables,
derechos de desarrollo transferibles, definición de derechos de propiedad
y seguros de responsabilidad civil por daños a terceros.
Resulta
indispensable encontrar nuevas fuentes de financiamiento, una de ellas son los
organismos multinacionales y los convenios bilaterales que crecientemente exigen
la concreción regional de los proyectos y la participación protagónica
de organismos de base social.
Una
gestión corresponsable
A
pesar del amplio reconocimiento que se aprecia en tomo a la importancia de la
participación local en la gestión ambiental, prevalece la desatención
a las tareas de diseño y consenso en tomo a mecanismos básicos
que permitan hacer efectiva dicha participación. Y estas tareas constituyen
sólo el primer paso antes de poder abordar el complejo problema de instrumentación
y evaluación abierta de estos mecanismos.
Los
temas ambientales condensan exigencias sociales muy variadas e intensas, que
se expresan en creciente conflictividad y conversión en cosa pública
de los asuntos relacionados con el medio ambiente y los recursos naturales.
En consecuencia, necesitamos construir una gestión ambiental descentralizada
con un estricto apego a la ley, y con un sólido respaldo técnico.
Una gestión que garantice tanto una coordinación efectiva intergubernamental
-que ante los ciudadanos transparente una acción compartida y corresponsable
del gobierno- como respuestas institucionales eficientes, en términos
de actuar a tiempo, con sensibilidad política y sentido preventivo, informando
a todos los agentes involucrados, aclarando el problema y los intereses legítimos
en juego, y contribuyendo a encontrar y consensar alternativas de solución.
La gestión ambiental requiere de la asimilación social de los
valores del desarrollo sustentable, como precondición para una participación
corresponsable, en la cual los papeles no son asignados de manera voluntarista,
sino que responden a las necesidades sociales. En este sentido, lo más
importante es desarrollar la cultura y las prácticas de prevención,
evaluación y difusión.
La corresponsabilidad presupone considerar las prioridades y percepciones de
la población; informar a la sociedad de manera constante y transparente
sobre la situación del ambiente y los recursos privilegiar el diálogo
permanente con los interlocutores; involucrar a los ciudadanos y sus organizaciones
en la solución de los problemas; y establecer nuevas y consensadas fórmulas
de negociación para resolver los conflictos. Solamente incluyendo estos
factores, el ámbito de la corresponsabilidad se podrá extender
al diseño de las políticas, la promoción de proyectos regionales
y el cumplimiento efectivo de la ley.
En
breve, estas son las precondiciones para generar mayor convocatoria y corresponsabilidad
social en la dirección del desarrollo sustentable.
(8)
Subsecretario de Planeación e Integración, Secretaría de
Medio Ambiente. Recursos Naturales y Pesca.