LUBRICANTES
USADOS
Ing.
Javier Flores López
Resumen
El representante de ELF y ANIQ establece un amplio marco de
referencia del problema de la recuperación, reciclado,
reutilización, incineración y confinamiento de
los lubricantes usados. Describe algunos esfuerzos internacionales
en esta materia que datan de la década de los años
treinta, diversas experiencias internacionales de manejo, la
situación nacional y la magnitud de los impactos ocasionados
por un mal manejo. Relata la forma en que se constituyó
el Comité de Normatividad y las diversas tareas que emprendió.
Cuentan ya con un proyecto de norma, al que falta tan sólo
incluir el correspondiente estudio de costo-beneficio.
Lubricantes usados en la industria química, petroquímica
y eléctrica
Uno de los mayores problemas que enfrenta el mundo es la contaminación
ambiental, que avanza con pasos acelerados como consecuencia
del desarrollo industrial y tecnológico que demanda el
aumento de la población, por lo que podemos decir que
una consecuencia directa de la industrialización es la
generación de grandes cantidades de residuos.
La preocupación del hombre por preservar su hábitat
se traduce en una preocupación de los industriales en
disminuir la generación de residuos y en reutilizar la
mayor parte de los que necesariamente se producen.
El petróleo -recurso no renovable- y sus derivados: gasolina,
diesel, lubricantes y petroquímicos, son productos indispensables
para el progreso, pero también son una de las principales
fuentes de contaminación por los residuos que dejan,
que generalmente son peligrosos y que requieren de un manejo
especial.
El lubricante es un derivado del petróleo y un elemento
esencial en el desarrollo, que una vez que se usa se convierte
en un residuo altamente contaminante si no se le da el manejo
adecuado. De acuerdo con la información disponible encontramos
que el problema de los lubricantes usados aún no han
sido resueltos en forma definitiva en ningún país
del mundo. Se han ensayado diferentes caminos, pero la realidad
es que no se ha podido controlar la totalidad de la producción.
Los primeros esfuerzos por recuperar y reutilizar el aceite
datan de finales de la Primera Guerra Mundial, cuando las potencias
europeas se percataron del papel estratégico tan importante
que jugó el petróleo. Algunos países europeos
tomaron disposiciones legislativas, para consolidar los recursos
de esta materia prima vital en sus economías. Alemania
y Francia iniciaron entonces una industria de recolección
y regeneración de los lubricantes usados. En 1935, Alemania
promulgó leyes para que los lubricantes usados de motor
fueran entregados a empresas regeneradoras.
La Segunda Guerra Mundial fortaleció las disposiciones
legales antes referidas, las cuales siguieron observándose
después de terminado el conflicto armado y a la infraestructura
existente para el manejo de esos residuos.
En junio de 1975, la Comunidad Económica Europea emitió
una directiva que imponía a los estados miembros medidas
que garantizasen la recolección del lubricante usado
y su eliminación, sin perjudicar al ser humano o al ambiente.
Cuando las condiciones técnicas y económicas lo
permitían, se implantaban medidas para generar el lubricante.
Pero si no convenía regenerarlo, debía quemarse
o destruirse en condiciones aceptables para el ambiente. Las
anteriores directivas están enmarcadas en dos principios
fundamentales:
1. El que contamina paga.
2. Proteger al máximo los recursos naturales no renovables.
La promulgación de la ley antimonopólica de la
Comunidad Económica Europea de 1979 obligó a que
se cambiaran los esquemas de recolección. En Francia
por ejemplo, se montó una red de estaciones de recolección
-61 en 1992- de todos tamaños, inclusive de tipo familiar,
dotadas de uno o dos camiones recolectores. Este sistema permitió
una recolección anual de 169 millones de litros, que
servían para alimentar a cuatro fábricas de regeneración.
Hasta 1981, los recolectores contaban con un subsidio gubernamental,
situación que en 1987 se transformó a un esquema
impositivo sobre el aceite básico. El impuesto, llamado
ecológico, también se maneja en los países
de la CE, en Estados Unidos de Norteamérica, Canadá
y Japón, entre otros, y sirve para fomentar la recolección
y el reuso de los lubricantes.
Incluido en el esquema de la reutilización existe un
gran potencial de uso del aceite gastado como combustible alterno
en los hornos de cemento. Es en ellos donde actualmente se dispone
la mayor parte.
Sin embargo con todo y leyes, impuestos e incentivos, no se
ha logrado controlar la totalidad de los lubricantes usados.
Por ejemplo, Francia que tiene una producción aproximada
de 550 millones de litros al año de lubricante usado,
no controla 170 millones, volumen que se derrama indiscriminadamente.
Para colmo, por razones económicas y ecológicas,
se clausuró recientemente una de las plantas recicladoras.
A pesar de la rigidez de algunas leyes estatales, como por ejemplo
las de California, los norteamericanos estiman que actualmente
vierten a los drenajes o alcantarillados, un volumen equivalente
a 45 veces el derramado por el "Exxon Valdés" en Alaska. Las cifras anteriores son concluyentes en el sentido
en que aún no se ha encontrado una solución total
al problema del manejo de lubricantes usados.
De acuerdo con estudios y experiencias internacionales, el volumen
de lubricante usado que se genera corresponde a seis décimos
del volumen producido de lubricante nuevo.
En México se cuenta con una producción anual aproximada
de lubricantes nuevos de 690 millones de litros, que generan
un volumen de 450 millones de litros de lubricante usado, de
los cuales 108 millones corresponde al área metropolitana.
Del total generado se recicla 37 millones y otros 13 millones
aproximadamente se usan en la elaboración de combustible
técnico-ecológicos. Al resto, esto es, a 400 millones
de litros, se les da un uso ambiental inadecuado al contaminar
la atmósfera, por quemarse en forma inadecuada en ladrilleras,
baños, panaderías, etcétera, o bien por
vertirse en el suelo de las minas o en drenaje, lo cual provoca
contaminación de mantos acuíferos, ríos,
lagos y mares. Esta última situación es muy grave
por contaminar el agua, elemento imprescindible para la vida.
Para tener una idea del problema, diremos que si se vierte medio
litro de lubricante usado a un drenaje pluvial, éste
puede formar una película aceitosa que cubre una extensión
cercana a 4,000 m2 en aguas tranquilas. Dicho de otra manera,
un litro de lubricante usado puede afectar un millón
de litros de agua dulce, volumen que satisface las necesidades
anuales de 12 personas. En la operación de los equipos
de tratamiento de aguas negras, una concentración de
50 a 100 partes por millón causa serios problemas.
Otro posible uso, quizá menos contaminante, es la fabricación
de mastique, impermeabilizantes y grasas o en la elaboración
de insecticidas, en la porcicultura y en la preparación
de cimbra para la construcción.
Conscientes del problema que encaramos, hemos tratado de regular
el manejo de los lubricantes usados desde hace varios años
y fue así que en febrero de 1993, el Instituto Nacional
de Ecología convocó a los principales fabricantes
de lubricantes, por medio de la Sección de Lubricantes,
Aditivos y Especialidades de la ANIQ (Asociación Nacional
de la Industria Química), y los grandes generadores de
lubricante usado -como PEMEX, Ferrocarriles Nacionales, Comisión
Federal de Electricidad, Sistema de Transporte Colectivo, entre
otros- además de algunas compañías especializadas
en el manejo de residuos peligrosos, así como industrias
que pudieran darle un uso adecuado a dicho recurso -recicladoras,
cementeras, etcétera- para estudiar las posibles soluciones
a este grave problema.
En la primera reunión, el Instituto Nacional de Ecología
formó el Comité de Normalización para el
Manejo de los Lubricantes Usados, el cual fue presidido por
el Director General de Normatividad Ambiental de dicho Instituto.
A continuación se detalla las funciones de los tres Subcomités
que se formaron entonces:
1. Subcomité de Normatividad
1.1 Recopilar la mayor cantidad de información posible
sobre regulaciones, manejo y destino final de los lubricantes
usados a nivel mundial y determinar cuáles son las disposiciones,
y tratamientos, que podrían adecuarse y utilizarse en
nuestro país.
1.2 Reunir información sobre la producción de
lubricantes usados en México, agrupada en áreas
de acuerdo a su volumen.
1.3 Recoger información sobre la infraestructura existente
en México, para tratar o reutilizar el lubricante usado.
1.4 Diseñar un plan de trabajo que permita elaborar el
proyecto de norma, con base en la información recopilada.
2. Subcomité de Recolección y Transporte
2.1 Recopilar información sobre la infraestructura existente
y sugerir las mejores formas de recoger y transportar los lubricantes
usados.
2.2 Diseñar un centro típico de acopio y establecer
su mejor ubicación.
3. Subcomité de Difusión
3.1 Estudiar cuál debe ser la manera de despertar la
conciencia entre la población y los usuarios, respecto
al manejo adecuado del lubricante usado.
El Comité programó reuniones periódicas
-una o dos mensuales- con el objeto de dar a conocer la información
reunida y concretar tareas, de suerte que al principio del último
trimestre de 1993, ya se contaba con los elementos necesarios
para dar inicio a la elaboración del anteproyecto de
norma, de acuerdo con las directivas del INE y la legislación
vigente.
Las empresas fabricantes de lubricante -Esso, Elf, Mobil, Quaker,
Shell, Valvoline, Texaco, Castrol, Roshfrans, Cimesin y Mexlub-;
las de aditivos -Lubrizol, Aditivos Mexicanos, Paramins-; las
que tratan residuos peligrosos -Química Omega y Pro Ambiente-;
y las cementeras -Cemex, Moctezuma y Apasco- decidieron financiar
el costo de la elaboración del anteproyecto y contratar
los servicios de la empresa ICF Kaiser Servicios Ambientales,
quién debe desarrollar los siguientes aspectos:
1. La legislación vigente.
2. Términos de referencia marcados por el Instituto Nacional
de Ecología.
3. Estudio comparativo de las legislaciones de Norteamérica,
y las correspondientes de España, y la Comunidad Económica
Europea, por ser las más representativas.
4. Generación, monto y ubicación de lubricantes
usados.
5. Manejo.
6. Almacenamiento.
7. Recolección y centros de acopio.
8. Transporte.
9. Tratamiento en el reciclaje. Reutilización como combustible
alterno, incineración y confinamiento.
10. Estudio sobre costo-beneficio.
11. Sanciones e incentivos.
12. Consideración de los acuerdos y tratados internacionales
recientemente firmados.
La empresa contratada inició el trabajo el 11 de enero
de 1994 y se comprometió a entregar el anteproyecto a
mediados de julio de 1994, fecha en la que el Instituto Nacional
de Ecología hará la revisión final. Las
autoridades del Instituto Nacional de Ecología (INE)
son las responsables de publicar el anteproyecto. En un término
de 90 días después de publicado, el INE recibirá
comentarios de la sociedad sobre el anteproyecto de norma e
incorporará lo que convenga en la versión definitiva.
La norma debe ser lo suficientemente estricta para evitar la
contaminación, pero viable y adecuada a la realidad del
país y debe fomentar hasta cierto punto la inversión
requerida para crear la infraestructura necesaria. La norma
debe incluir sanciones e incentivos, de suerte que los generadores
de lubricantes usados -que prácticamente somos todos
nosotros- la respetemos.
En la norma deben estar incluidos y definidos todos los diferentes
tipos de lubricantes que se usan en el país. La norma
debe reglamentar su manejo de acuerdo con el origen y tipo de
contaminación. Con esta información podrá
determinarse el destino final, el tipo de reciclaje, el uso
como combustible alterno o la incineración. Por cuestiones
técnicas y económicas no todos los lubricantes
usados pueden ser reciclados.
Bajo las anteriores consideraciones de que el lubricante es
un recurso no renovable y que el que contamina paga, la norma
está dirigida en primer lugar, a la reutilización,
ya sea mediante el reciclaje o como combustible alterno. Al
reciclar un lubricante, éste podrá usarse varias
veces: como combustible alterno sólo una vez pero se
aprovecha su poder calorífico y se evita la generación
de nuevos residuos peligrosos. Desgraciadamente sólo
hay una compañía autorizada para reciclar lubricantes,
cuya capacidad es aproximadamente 6% de la producción
actual. La creación de una planta de este tipo requiere
de grandes inversiones.
Con respecto al uso como combustible alterno, debemos decir
que no se requieren inversiones cuantiosas y que podría
usarse la totalidad de la generación de lubricante usado
como combustible en los hornos de cemento, en las termoeléctricas
y en las acerías. Otra posibilidad de reutilización
es su aprovechamiento en la elaboración de asfaltos.
Por su costo y por su posible impacto ambiental, la incineración
y el confinamiento son las alternativas menos deseables.
La norma contempla la clasificación de los generadores
en grandes y pequeños y de ahí se desprenden los
métodos que se utilizan para almacenar y transportar
el aceite usado a los centros de acopio y a su destino final.
El problema principal reside en la recolección y transporte,
en el almacenamiento y en la construcción y manejo de
los centros de acopio, sobre todo en lugares lejanos, donde
los fletes son un factor importante del costo. El lubricante
usado está considerado como un residuo peligroso, lo
cual encarece y dificulta su transporte y la inversión
en la infraestructura necesaria. Sería de utilidad revisar
esta clasificación.
El control de la generación de lubricantes gastados en
los grandes centros de producción es relativamente fácil,
tal es el caso de PEMEX, Ferrocarriles Nacionales de México,
la Comisión Federal de Electricidad, el Sistema de Transporte
Colectivo, distribuidores de automóviles, grandes talleres
y la industria en general. El problema mayor reside en las numerosas
refaccionarias y talleres que se dedican al cambio de aceite,
así como los particulares que compran su lubricante en
tiendas de autoservicio. Es en este sector, donde una campaña
de concientización tendría trascendencia. El tercer
Subcomité en colaboración con el Campus del Estado
de México del Instituto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey se encuentra diseñando una campaña
con este fin.
El ITESM creó una materia sobre el tema, que se estudia
en el último semestre de dos de sus licenciaturas. Se
les pidió a los alumnos que desarrollaran el tema de
la concientización y esperamos los resultados para armar
la campaña. Conviene hacer notar que la colaboración
del ITESM es gratuita.
Falta concretar el convenio con el ITESM que defina que el costo
de producción de los originales del material desarrollado
por el ITESM será financiado por las mismas instituciones
que costeamos el anteproyecto de norma y que su difusión
correrá a cargo del INE, quién aprovechará
los tiempos de que dispone el gobierno federal en los diferentes
medios de comunicación.
Creemos que es de vital importancia que independientemente de
la difusión y concientización, se establezca un
programa de educación escolar en temas ecológicos.
Hay que empezar a educar.
El 16 de mayo de 1994 hicimos la primera revisión preliminar
del anteproyecto de norma con resultados alentadores. La segunda
revisión tendrá lugar el 30 de mayo de 1994. Paralelamente
a la revisión del anteproyecto de norma, estamos elaborando
el estudio de costo-beneficio, cuyo resultado es necesario para
la publicación de la norma. Los trabajos avanzan de acuerdo
con programa, por lo que esperamos terminar en el tiempo establecido
de antemano.
En la elaboración del anteproyecto de norma para el manejo
de los lubricantes usados, hemos invertido muchos esfuerzos
y recursos, pero lo hemos hecho conscientes de que es el mejor
camino para evitar que se sigan deteriorando nuestros ecosistemas,
y de que es lo mejor que podemos aportar a México y a
nuestros hijos.
Bibliografía
1. Material del comité para la elaboración del
anteproyecto de norma para el manejo de lubricantes usados.
2. La industria de los lubricantes en México. Comisión
Nacional del Petróleo, Gas y Petroquímica. Enero
de 1994.
3. Conferencia en el INE del Sr. Marcel Pedenaud, Senior Vicepresident
de ELF Lubrifiants, Francia.