Estado
Yucatán
Nombre oficial del área protegida
Ría Lagartos
Categoría
Reserva Especial de la Biosfera
Localización
En la costa norte de Yucatán
Municipios de San Felipe, Río Lagartos,
Tizimín
Superficie
56,999 ha
El decreto menciona que el área de la
reserva abarca una superficie de 47,840 ha; sin embargo, el polígono
trazado en el mapa topográfico, basado en las coordenadas
geográficas corregidas del decreto, tiene una superficie
de 56,999 ha (ine, 1993).
Ciudades, pueblos y otros asentamientos
humanos principales dentro del área protegida
El Cuyo, San Felipe, Ría Lagartos y Las
Coloradas
Vías de comunicación
La reserva se encuentra a 270 km de la ciudad
de Mérida y a 50 de Tizimín; el acceso a la zona
es por la carretera federal 176 Mérida-Tizimín;
si se viene de Cancún, por la carretera federal 180; estas
vías son transitables todo el año. Además
hay carreteras pavimentadas que comunican a San Felipe, Ría
Lagartos y El Cuyo, y caminos de terracería transitables
todo el año que entroncan con los poblados de Las Coloradas
y El Cuyo, y también por vía marítima hasta
los puertos de San Felipe y Ría Lagartos, que cuentan con
instalaciones básicas para embarcaciones de cabotaje.
Antecedentes legales
El 26 de junio de 1979 fue decretada zona de
refugio faunístico por el presidente José López
Portillo.
El 29 de agosto de 1986 se publicó en
el Diario Oficial de la Federación el reconocimiento internacional
a Ría Lagartos por parte de la convención de Ramsar
según los criterios adoptados en la reunión de Cagliari
en 1980.
A principios de la administración de Miguel
de la Madrid, el manejo de la reserva pasó a manos de la
sedue que le asignó la categoría de reserva especial
de la biosfera.
Antecedentes históricos
El territorio donde se asienta la reserva perteneció
al cacicazgo de Ecab durante la época prehispánica,
en lo que fue la provincia del Chikinchel, una de las más
pobladas y ricas de la zona pues tenía el control de las
salinas del estero de Ría Lagartos; sugieren lo anterior
las ruinas de un complejo portuario maya en Isla Cerritos (ine,
1993).
Este sitio era un puerto de Chichén Itzá
que mantenía el intercambio de mercancías con el
centro de México, Guatemala y otros puntos de Centroamérica.
Probablemente su localización estratégica en la
boca del estero le permitió controlar el comercio en esta
vía náutica que incluía la sal de la región
de Emal-Las Coloradas, una de las mayores productoras de sal de
Mesoamérica (ine, 1993). En el área de la reserva
se han localizado 18 sitios arqueológicos; tres de éstos
son concheros establecidos en la margen sur del estero. Estos
concheros, como el resto de los sitios, no han sido estudiados
a fondo.
Tenencia de la tierra
Se presentan seis tipos de propiedad: a) propiedad
privada 7,510 ha; b) terrenos nacionales 16,837; c) dotación
ejidal 338; d) zona federal marítimo-terrestre 480; e)
zona federal concesionada para la producción de sal 9,070,
y f) áreas urbanizadas 105. Hasta la fecha no se ha hecho
la solicitud de expropiación de los terrenos pertenecientes
a la reserva (ine, 1994; Valdez-Casillas, 1993).
Población
La población dentro de los límites
de la reserva es de 4,616 personas aproximadamente (Valdez-Casillas,
1993).
La pesca ribereña es la actividad económica
más importante, pues proporciona ingresos a 1,000 familias
aproximadamente. De acuerdo con el ine (1993), el volumen de captura
obtenido en la reserva en 1984 fue de 3,231 ton, del cual el consumo
interno estimado fue del 35%. Actualmente el volumen de captura
alcanza 4,500 ton anuales (ine, 1993). Las especies comerciales
objeto de captura son: mero, pulpo, langosta, huachinango, tiburón,
camarón, mojarra, chac-chi, carito, jurel, robalo, corvina
y caracol.
En las comunidades asentadas dentro de la reserva,
la distribución de las labores entre la población
económicamente activa es como sigue:
San Felipe está considerada entre las
principales poblaciones portuarias del estado; el sector primario
(agropecuario, extractivo y pesquero) ocupa el 67.4% de la población;
el sector secundario (albañilería, panadería
y costura) el 3.4%, y el sector terciario (comercio y servicios)
el 22.81%.
En Ría Lagartos el 63.8% de la población
se ocupa en actividades del sector primario, el 11.1% al sector
secundario (manufactura, producción industrial de sal)
y el 20.7% al sector terciario.
Respecto de Las Coloradas, el 64.8% se dedica
a la producción industrial de sal y sólo 21.5% labora
en el sector primario, que es básicamente pesquero.
La actividad primordial de El Cuyo es la pesca
artesanal; ésta es la comunidad con menor porcentaje de
población económicamente activa: sólo el
23.44% (Valdez-Casillas, 1993).
La explotación de sal en Las Coloradas
actualmente ocupa más de 2,000 ha de la reserva (ine, 1993).
A fines de los setenta, la salinera ocupó el primer lu-
gar nacional como productora de sal refinada para mesa de alto
grado de calidad, con una producción del 70% del total
anual consumido en México. En 1988, el huracán Gilberto
causó graves daños a la infraestructura de la planta;
disminuyó su capacidad de producción.
Uso del suelo en el área protegida
La explotación comercial pesquera es reciente
y se realiza por medio de tres grupos productores: las sociedades
cooperativas, las sociedades de producción pesquera rural
y los pescadores independientes. Principalmente se practica la
pesca de tipo ribereña, con embarcaciones de 5 a 8 m de
eslora, con motores fuera de borda y en áreas cercanas
a la costa.
La agricultura es una actividad muy limitada,
pues sólo ocupa 530 ha. Se utiliza el sistema de milpa
y también se llevan a cabo algunas actividades apícolas.
El cultivo de coco (Cocos nucifera) fue una actividad importante
en las cercanías de El Cuyo, donde existía una plantación
de 120 ha. En mayo de 1985 se detectó la enfermedad del
amarillamiento letal y hacia 1987 casi 80% de la plantación
estaba destruida.
Ganadería: los pastizales más amplios
se localizan al sur de la llanura de inundación del estero.
Explotación de sal: la concesión
otorgada para la explotación de las salinas de Las Coloradas
se emitió a finales de los años treinta.
Uso del suelo en la zona de influencia
Potreros con tendencias de expansión hacia
la porción sur de la reserva (Valdez-Casillas, 1993).
Infraestructura
Cuenta con instalaciones administrativas en la
entrada a la reserva en el camino a Ría Lagartos, unas
oficinas con dormitorio en El Cuyo y resguardos de vigilancia
en los caminos de acceso (Valdez-Casillas, 1993).
Descripción del área protegida
La conjunción del clima y sus características
geohidrológicas han conformado esta reserva como un importante
hábitat de aves palustres y marinas; es la principal zona
de anidación del flamenco en México junto con Ría
Celestún.
Ría Lagartos es un lugar de gran interés
biológico y ecológico. Algunos estudios parciales
arrojan resultados de más de 450 especies de vertebrados
y cerca de 100 plantas vasculares, incluyendo muchas especies
que se encuentran bajo protección oficial; además
es una zona ecológica crítica para la reproducción
de 280 especies de aves. Es el único humedal mexicano designado
por la Convención de Ramsar.
De acuerdo con García (1987), la reserva
se ubica en una zona de transición de climas; la parte
oeste (Estación Ría Lagartos) presenta un clima
semiárido BS o (h’) w (x’) i w’’, y la parte este (Estación
Cuyo) presenta un clima cálido-subhúmedo Ax’ (wo)
iw".
Está conformada por planicies con pendientes
suaves y uniformes. De acuerdo con Tamayo (1990), la reserva se
localiza en la región geomórfica denominada plataforma
yucateca, de origen kárstico, que forma parte de la llanura
costera del Golfo de México.
El estero tiene una forma alargada con orientación
este a oeste y con una longitud aproximada de 40 km. En realidad
se trata de varios sistemas lagunares conectados por pequeños
canales.
De acuerdo con el ine (1993) el sistema de lagunas
de la reserva está formado por tres cuerpos de agua. El
primero de éstos se extiende de la boca San Felipe a la
boca del canal que la separa del estero Ría Lagartos; el
segundo, el estero Ría Lagartos, que se extiende desde
los vasos de evaporación de la salinera a La Angostura
y el tercero de La Angostura al extremo oriental del llamado lago
Flamencos.
En la parte sur de la reserva hay algunos petenes
y manantiales, lo que ha influido en los asentamientos de la población
(Parra, 1990).
Los tipos de suelo que se encuentran en la reserva
son: a) rendzinas, poco profundos y con alto contenido de arcilla,
ricos en calcio con una capa superficial de humus; b) luvisol,
con alto contenido de arcilla en el subsuelo; frecuentemente son
rojos, claros, pardos o grises; c) cambisol, que presenta en el
subsuelo una capa en forma de terrones con cantidad moderada de
arcilla de calcio, fierro y manganeso, asociados a los litosoles
y luvisoles; d) vertisoles que contienen arcillas absorbentes,
sujetos a inundaciones y susceptibles a la erosión; e)
gleysol, presenta colores grises, azulosos o verdes en la parte
que se satura de agua debido al alto contenido de hierro ferroso;
en algunas ocasiones presenta acumulación de salitre y
es muy poco susceptible a la erosión; f) solonchak: este
tipo de suelo se caracteriza por su alta salinidad, poca susceptibilidad
a la erosión y no contiene carbonato de calcio; g) litosoles,
que son suelos delgados y pedregosos, asociados a los histosoles
y a los solonchak; h) regosol calcáreo, de textura gruesa
y con escaso contenido de materia orgánica.
Vegetación y flora
De acuerdo con Rzedowski (1983), la reserva pertenece
a la provincia florística península de Yucatán,
región caribeña del reino neotropical; la flora
de esta región es de influencia antillana y de la península
de Florida (Rzedowski, 1983; Espejel, 1984).
La fisiografía del área de la reserva
permite la existencia de varios tipos de hábitat caracterizados
por su proximidad al mar, a la laguna o a tierra firme; con base
en esta característica, la vegetación se agrupa
de la siguiente manera: vegetación sumergida, duna costera,
manglar, selva baja caducifolia, tular-carrizal-pastizal y petenes
(ine, 1993; Valdez-Casillas, 1993; ine, 1994).
Vegetación sumergida. Sirve
de refugio a pequeños invertebrados útiles en la
alimentación de cangrejos y aves playeras. Los géneros
presentes son Thalassia, Euchema, Halimeda y Dictyota.
Este tipo de vegetación se encuentra en los esteros hasta
donde la transparencia del agua lo permite.
Dunas costeras. Integradas por
plantas xerófitas tropicales, pequeñas palmas y
suculentas grandes. Las especies características son: sisal
(Agave sisalana), bab-ki (Agave angustifolia),
uva de mar (Coccoloba uvifera), nakax (Coccothrinax readii), palma chit (Thrinax
radiata), kuká (Pseudophoenix sargentii), nopal (Opuntia dillenii), cactus (Cereus
pentagonus) y sikil-ha’xiu (Lantana involucrata).
Manglares. Esta vegetación
es abundante y presenta una zonificación específica
desde sitios más húmedos dominados por mangle rojo
(Rhizophora mangle) y mangle blanco (Laguncularia racemosa), hasta menos húmedos con el mangle negro
(Avicennia germinans) y el mangle botoncillo (Conocarpus erectus). La distribución del manglar en el estero
está segmentada por agrupaciones de tular-pastizal-carrizal,
de selva baja caducifolia inundable, vegetación de duna
costera y petenes. Estas variaciones promueven el incremento de
la diversidad de plantas y animales.
Selva baja caducifolia. Presenta
dos tipos de comunidades, la primera dominada por Pseudophoenix
sargentii y la segunda por cactáceas candelabriformes
(Cephalocereus gaumeri, Lemaireocereus griseus, Pterocereus
gaumeri y Nopalea gaumeri). La selva baja caducifolia
con P. sargentii se distribuye al occidente de la reserva,
desde Puerto Juárez (Quintana Roo) hasta la parte sur de
El Cuyo. Esta asociación sufre diversas presiones por las
actividades humanas como los incendios producto de la tumba, roza
y quema. La asociación con cactáceas candelabriformes
se desarrolla de El Cuyo hasta la altura de Sisal, donde también
abundan las leguminosas espinosas.
Tular-carrizal-pastizal. Representada
por la asociación de Phragmites australis, Cladium jamaicensis y Thypa spp., que cubre grandes extensiones de pantanos,
aguadas y cursos de agua de poca corriente. Las especies características
son: Typha domingensis, Scirpus lacustris, Eleocharis cellulosa,
P. australis y C. jamaicensis. Esta asociación
cambia en su composición con las variaciones de humedad
y junto con ella cambia la avifauna.
Petenes. Los petenes ocupan las
planicies inundables de las marismas y su forma varía de
redonda a oval. En ellos crecen árboles de altura considerable
y característicos de la selva mediana subperennifolia;
entre ellos figuran especies de los géneros Metopium,
Ficus, Plumeria, Manilkara, Thrinax y Sabal y hacia
los extremos se encuentra Haematoxylon campechianum, además
de Acoelorrhaphae wrigthii y Conocarpus erectus. En
general, los petenes se ubican al sureste de la reserva, desde
la parte oriental del estero hasta el manglar de El Caracol en
Quintana Roo.
Taxa notables
Las especies Cephalocereus gaumeri, Mammillaria gaumeri(R*), Nopalea gaumeri, Enriquebeltrania crenatifolia, Eragrostis yucatana, Coccothrinax readii(A*), Pseudophoenix sargentii(A*) y Acacia gaumeri son definidas
por Espejel (1984) como endémicas de la península
de Yucatán.
Taxa amenazados
Una orquídea (Rhyncholaelia digbyana),
las palmas nakax (Coccothrinax readii)(A*), chit (Thrinax
radiata)(A) y kuká (Pseudophoenix sargentii)(A*).
Fauna
La fauna terrestre se encuentra íntimamente
ligada con la vegetación primaria y secundaria. La cantidad
de microambientes conformados permite una enorme diversidad faunística.
De las 391 especies de vertebrados de la reserva, 142 son endémicas
de Mesoamérica, de las cuales 15 son endémicas de
México y una de Yucatán (ine, 1994).
Mastofauna. Las especies de mamíferos
incluyen: el jaguar (Panthera onca), el ocelote (Leopardus
pardalis), el tigrillo (L. wiedii), el jaguarundi (Herpailurus
yagouaroundi) y el tejón (Nasua nasua). El hábitat
de estos animales corresponde a la selva baja y mediana caducifolia,
la cual se ha reducido del 24% de su superficie original a un
5% en la actualidad.
Avifauna. Correa-Sandoval y García-Barrón
(1993) reportan 315 especies de aves, 72 de ellas migratorias
y el resto residentes; esta reserva protege la zona de anidación
de la mayor parte de la población de flamenco rosado (Phoenicopterus
ruber roseus) en Méxi-co. Contiene varias especies
endémicas o casi endémicas, tales como la matraca
yucateca (Campylorhynchus yucatanicus) y el colibrí
tijereta (Doricha eliza); de distribución restringida
como la codorniz cotuí yucateca (Colinus nigrogularis)
y la paloma (Zenaida aurita) y especies en riesgo como
la golondrina marina menor (Sterna antillarum), el halcón
peregrino (Falco peregrinus), el loro yucateco (Amazona
xantholora) y el chorlito (Charadrius melodus). Es
prácticamente el único lugar de México donde
se han observado las gaviotas Larus dominicanus y L.
fuscus.
Herpetofauna. Incluye 50 especies
definidas como abundantes en el área, destacando la serpiente
mocasín cantil (Agkistrodon bilineatus), la boa
(Boa constrictor), distintas culebras y dos especies de
cocodrilo (Crocodylus acutus y C. moreleti). Hay
cuatro especies de tortuga que arriban para desovar en la costa:
tortuga carey, caguama, tortuga verde y tortuga laúd, las
cuatro bajo protección especial.
Ictiofauna. La ictiofauna reviste
importancia por su valor comercial con especies como el bagre
(Arius melanopus), la posta (Archosargus rhomboidalis),
la mojarra prieta (Cichlasoma urophtalmus), el armado (Orthopristis
crysoptera), la lisa (Mugil sp.) y el robalo (Centropomus
ronchus) (ine, 1994).
Taxa notables
El flamenco rosado (Phoenicopterus ruber)(A), la gran garza blanca (Casmerodius albus), el cormorán (Phalacrocorax olivaceus), el pelícano café (Pelecanus occidentalis), diversas
especies de patos y gaviotas, el venado cola blanca (Odocoileus
virginianus) y el temazate, la garza gris, el chupaflor (Doricha
eliza)(R*), el cocodrilo prieto (Crocodylus moreleti)(R),
el cocodrilo amarillo (C. acutus)(R), el tejón
(Nasua nasua), el cardenal (Cardinalis cardinalis),
el yuyum (Icterus gularis), el jaguar (Panthera
onca)(P), el ocelote (Leopardus pardalis)(P), el tigrillo
(L. weidii)(P), el jaguarundi (Herpailurus yagouaroundi )(A), la tijereta, la grullita (Aramus guarauna)(A), el
pijijí cantor (Charadrius melodus)(A), el loro (Amazona
xantholora)(A) y peces de los cenotes (p. ej., Ophisternon
infernale)(P*) (ine, 1993).
Taxa amenazados
El jaguar (Panthera onca)(P), el ocelote
(Leopardus pardalis)(P), el tigrillo (L. wiedii)(P),
el jaguarundi (Herpailurus yagouaroundi)(A), el chupaflor
(Doricha eliza)(R*), el chovac (Anhinga anhinga),
el kuká (Ixobrycus exilis), el flamenco (Phoenicopterus
ruber)(A), la grullita (Aramus guarauna)(A), el pijijí
cantor (Charadrius melodus)(A), el loro (Amazona xantholora)(A),
el panch’el (Pteroglossus torquatus)(R), la iguana rayada
(Ctenosaura similis)(A), la garza rojiza (Egretta rufescens)(A)
(ine, 1993; Valdez-Casillas, 1993), el mono araña
(Ateles geoffroyi)(P), el saraguato negro (Alouatta
pigra)(P), el gaytán (Mycteria americana)(A),
el jabirú (Jabiru mycteria)(P), el halcón
peregrino (Falco peregrinus)(A) y el tucán real
(Ramphastos sulfuratus)(A) (Valdez-Casillas, 1993), el
tejón (Nasua nasua), el cocodrilo prieto (Crocodylus
moreleti)(R), el cocodrilo amarillo (C. acutus)(R),
la tortuga carey (Eretmochelys imbricata)(P), la caguama (Caretta caretta)(P), la tortuga verde (Chelonia
mydas)(P), la tortuga laúd (Dermochelys
coriacea)(P), el cardenal (Cardinalis cardinalis)
y el yuyum (Icterus gularis) (ine, 1994; Valdez-Casillas,
1993).
Amenazas
A corto plazo:
Algunas personas conocedoras del área
Eduardo Batllori, Eckart Boege, Gustavo de la
Cruz, Iliana Espejel, Ingrid Olmsted, Jesús García,
Jorge Correa, Luis G. Barrón, Raúl Murguía
y Rafael Durán.
Bibliografía relevante
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