Des...cubriendo...
el orden, la naturaleza y el territorio comcáac
Diana
Luque A. y Gabriela H. Doode
Nosotros
queremos aprender de los blancos lo que han inventado.
Lo
que nos han enseñado también lo estamos aprendiendo bien,
y
yo creo que eso no es un peligro para perder nuestras tradiciones,
aprender
las cosas de los blancos. Estar al frente de una computadora
y
teclearla y navegar en internet, yo creo que eso es bueno para nosotros...
Los
blancos no quieren aprender de nosotros. Es que nosotros somos la naturaleza,
somos
la tierra, somos el mar, somos el cielo, somos el oxígeno y el aire.
Y
somos nosotros... nosotros: la gente. Nosotros somos las aves,
porque
hasta las piedras tienen vida, porque sí... llevan dentro la vida.
Porque
toda cosa o ser que vive y respira dentro de la naturaleza,
nosotros
somos la naturaleza también. Por eso yo digo que los blancos
no
quieren aprender de nosotros.
Israel
Robles B.
Observaciones
de campo. Febrero de 2002
Introducción
La
ampliación de los espacios de ejercicio de la política ambiental
ha alcanzado a los territorios de los pueblos indios de México. Esto
se observa, en parte, en acciones que van desde el control y vigilancia de las
especies y espacios protegidos hasta la inclusión de dichos grupos en
programas de desarrollo regional sustentable. Este trabajo se enfocará
en los procesos de implementación de los instrumentos de planeación
ambiental que exigen las autoridades ambientales en las áreas naturales
protegidas, tomando como caso de estudio al grupo indígena comcáac . 1
Actualmente,
este grupo están adoptando estrategias de desarrollo sustentable entre
las que destacan el manejo del territorio bajo la figura de Unidad para la conservación,
manejo y aprovechamiento sustentable de vida silvestre ( UMA ). En ella incluyen
tanto la porción continental de su territorio, constituido en forma de
ejido, como de la isla Tiburón, bajo el regimen comunal, y que también
forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del
Golfo de California.
No
obstante, a pesar de que el manejo del territorio comcáac ha
sido ejemplo para la política ambiental nacional y que actualmente es
dirigido por el gobierno tradicional, los indígenas consideran que aún
tienen que trabajar para que su conocimiento se convierta en el rector de la
gestión ambiental de esa región. Los comcáac no
sólo se preocupan por garantizar la autogestión de los recursos
sino que buscan que sea su cultura la que defina la forma de apropiación
de la naturaleza como proyecto político de re-creación identitaria.
En
el contexto ambiental resulta visible que se está dando un encuentro
de saberes entre la ciencia occidental, de corte positivista, que domina en
el sistema de conocimientos que sustenta y legitima la política ambiental,
y la cultura comcáac , con un saber milenario que ha permitido
tanto la subsistencia misma de este pueblo en el mar y en el desierto como la
salud de sus ecosistemas. Sin embargo, aunque este encuentro (o ¿des-encuentro?)
se manifesta en varias vertientes, el presente artículo se centrará
en lo concerniente al ordenamiento ecológico del territorio.
Antecedentes
del pueblo comcáac y su territorio
Los comcáac son reconocidos en la cultura nacional como seris. Se
sabe que este grupo lleva al menos dos mil años habitando lo que actualmente
se conoce como la costa central del desierto sonorense, la isla Tiburón,
la isla San Esteban y otras islas cercanas, siendo el Golfo de California fuente
de alimentos y ruta marítima (ver mapa).
Se
presume que los comcáac eran nómadas, recolectores, pescadores
y cazadores. La tradición oral señala que el grupo se componía
de varias bandas con territorios bien definidos, pero que su organización
era bastante flexible y no dependía sólo de las condicionantes
ambientales sino también de los factores demográficos y político-económicos,
internos y externos.

A
partir de la conquista española y del avance del Estado mexicano, fueron
diezmados severamente junto con su territorio, casi al punto de su exterminio
a principios del siglo XX . Esto provocó profundas transformaciones en
su organización y composición interna; sin embargo, el espíritu
guerrero comcáac ha logrado sobrevivir y defender parte de
su territorio. Su población ha aumentado y se sigue identificando como
un pueblo indígena que comparte la lengua, el territorio y los usos y
costumbres, lo que le otorga su identidad cultural.
En
la actualidad la comunidad tiene cerca de 1,000 habitantes, asentados en las
localidades de Punta Chueca, municipio de Hermosillo y El Desemboque, municipio
de Pitiquito, Sonora, México. Su territorio contempla la isla Tiburón
(120,756 ha) y una parte de territorio continental (91,322 ha). Además,
el canal del Infiernillo y los litorales de dicha isla fueron reconocidos por
decreto presidencial como zona de exclusividad pesquera de la comunidad comcáac . Sus actividades de subsistencia están fuertemente vinculadas con
el sistema económico nacional y con el internacional. Obtienen sus ingresos
principalmente de la actividad pesquera, siguiéndole en orden de importancia,
la artesanal, la cinegética y el pequeño comercio, conservándose
rasgos de autoconsumo de la producción pesquera y de la recolección
de frutos y plantas del desierto.
Los
miembros de la comunidad comcáac tienen derechos sobre el territorio,
en calidad de ejidatarios y comuneros paralelamente, derivado de la política
agraria nacional. Dado que es poco el mestizaje reconocido por el grupo, los
derechos territoriales se diferencian según el grado de «pureza»
étnica. Esta es una medida preventiva que asegura la integridad del territorio
y el acceso colectivo a los recursos naturales.
Las
actividades productivas están organizadas en torno al núcleo familiar
extenso, que a su vez puede estar integrado en sociedades cooperativas pesqueras,
aunque esto no es así en todos los casos. Sin embargo, su marginalidad
política dentro del Estado define su actual situación económica
de precariedad, siendo ésta la principal amenaza a la conservación
de sus recursos naturales.
Cabe
señalar que los intentos de las políticas públicas por
organizarlos en «comunidad» han estado marcadas por dificultades,
pues las estructuras sociales basadas en el parentesco acaban por vencer a ese
tipo de organización. El sentido comunitario comcáac no
se corresponde necesariamente con los esquemas oficiales, y ello ha dificultado
el logro de consensos, como lo pide la legalidad nacional. Es importante recalcar
esto, sobretodo porque las nuevas modalidades de planeación ambiental
demandan la «participación comunitaria» a la manera occidental.
Los comcáac son ejemplo de una sociedad nómada caracterizada
por una organización social poco jerárquica y por ello, a lo largo
de la historia, tanto su organización política como su sistema
de creencias trascendentales han sido mal interpretados, calificándolos
como un pueblo «sin fe, sin ley y sin rey». Esta concepción
generalizada de que este pueblo ha dado lugar a una serie de dificultades en
su organización interna y en su relación con el Estado mexicano:
a pesar de contar con instituciones propias, como el Consejo de ancianos, o
de líderes en caso de conflicto o guerra, el gobierno estatal les ha
exigido la elección de representantes a través de la votación
comunitaria. Como resultado de esto, cuentan con un presidente de bienes comunales
de la isla Tiburón, quien a su vez funge como gobernador tradicional
y un comisario para el ejido El Desemboque y su anexo Punta Chueca. De igual
forma, tienen representantes en las regidurías municipales de Pitiquito
y Hermosillo, elegidos mediante el voto comunitario.
Visto
desde la sociedad yori , 2 pudiera parecer que el gobierno tradicional
es sumamente inestable y obstaculiza el «desarrollo» comunitario.
Sin embargo después de cuatro años de observación, periodo
durante el cual han transitado cuatro gobernadores tradicionales, 3 se presume
que los cambios ocurridos en dicha estructura, más que ser una incapacidad
de consenso interno es una estrategia comunitaria para ejercer el poder político
sobre las familias de la comunidad como para beneficiarse económicamente,
a través de los puestos de representación ante el gobierno mexicano.
Asimismo, en los periodos de crisis política el Consejo de ancianos funge
como la autoridad que mantiene el orden social, actuando bajo el principio,
compartido por otros pueblos indígenas, de «mandar obedeciendo».
La
construcción de una investigación participativa intercultural
Como
es sabido, toda investigación participativa tiene un objetivo pragmático:
que los resultados de la investigación tengan sentido para la comunidad
estudiada, que dentro de un esquema participativo, se transforma en un sujeto-objeto
de análisis y se genera un proceso de diálogo constructivo con
el investigador, quien a su vez, para lograr cierto nivel de aceptación
en la comunidad, también se transforma en objeto de estudio del propio
grupo analizado. Esta relación sucede de tal forma que durante el proceso
de investigación no se sabe a ciencia cierta quién estudia a quién,
volviéndose inútil la pretensión objetivizante de una investigación
científica. Cada investigación participativa presenta sus particularidades
y aquí se enlistarán únicamente aquellas concernientes
al proyecto en cuestión.
a)
Una de las principales dificultades al trabajar con los comcáac es
su resistencia a ser objeto de investigación, debido quizás a
la desconfianza que les produce el uso de la información obtenida, la
cual pudiera derivar en mayores controles o vigilancia por parte de las autoridades
estatales y/o federales. Si la duda persiste en ellos pero la entrevista es
inminente, se desentienden rápidamente presentando información
circular o poco veraz. ¿Por qué habría de confiar en los yoris un pueblo cuyos abuelos vivieron en carne propia el exterminio
por decreto oficial?
b)
Otra eventualidad son las constantes pruebas a la probidad del investigador,
y éstas van desde su resistencia y aspecto físicos, solidaridad
con las necesidades de la comunidad hasta asuntos concernientes a sus relaciones
personales. Y en el caso de que el investigador resulte ser «ella»,
tendrá que demostrar que sus intereses respecto al sector masculino de
la comunidad son meramente académicos, para prevenir la furia colectiva
de las mujeres y la consecuente y segura expulsión de la comunidad. Desde
un inicio se debe aclarar al sector masculino que «ella» mantiene
una relación estable con un yori bastante macho, celoso, violento
y vengativo.
c)
Otra cuestión fundamental es el respeto por parte del investigador, quien
debe saber hasta dónde le es permitido «entrar» en la comunidad
y «para qué» es su acceso. Además, se debe estar dispuesto
a trabajar «la importancia personal» y aceptar que le están
haciendo un favor con dejarlo trabajar con los comcáac .
El
conocimiento tradicional es guardado con recelo por temor a que su revelación
conduzca a un usufructo poco favorable para la comunidad. Asimismo, dicho conocimiento
es revelado sólo a los miembros originales de la comunidad, como una
forma de mantener el orgullo por la identidad étnica, protegiéndolo
a través del cmique, lengua virtualmente ininteligible para los yoris . Esto marca de antemano un fuerte sesgo a la investigación y al
papel del investigador, que más que un recopilador del conocimiento tradicional,
debe convertirse en defensor de la legitimidad del mismo.
d)
Además, es importante identificar la coyuntura de la investigación.
Los primeros objetivos generales serán vagamente cumplidos y deberán
coincidir con los deseos de la comunidad. También es necesario cerciorarse
de que la «intromisión» por parte del investigador no ocasione
conflictos internos. Lo anterior tiene como principal enemigo a «los tiempos»:
los tiempos de los procesos internos de la comunidad, los tiempos de las instituciones
académicas y los tiempos de las fundaciones financiadoras, todo lo cual
ignora por completo los efectos sobre la salud mental del investigador.
El
proyecto en marcha
Por
lo que se refiere al presente estudio, la coyuntura antes mencionada se dio
a través de un compromiso adquirido con el Consejo de ancianos para apoyar
el proceso de transmisión del conocimiento tradicional a las nuevas generaciones
comcáac, de quienes se dice que poco están aprendiendo sobre la
riqueza de su cultura. Dicho apoyo consistió en la asesoría para
crear una asociación civil denominada Ctam Coyai A.C., 4 cuyo
principal objetivo es definido por el propio Consejo.
Por
otro lado, el gobierno tradicional tomó la iniciativa de realizar un
ordenamiento ecológico del territorio como una respuesta preventiva al
proyecto de turismo de la Escalera Náutica 5 del Golfo de California.
En
este sentido, el Instituto Nacional de Ecología ( INE ) apoyó
la elaboración de la Propuesta metodológica para el ordenamiento
ecológico del territorio comcáac ( PMOETC ), la cual
quedó inicialmente en manos del Consejo de ancianos con el fin de garantizar
la perspectiva cultural del grupo étnico, posteriormente desarrollada
a través de Ctam Coyai A.C ., hecho que infundía confianza
en cuanto al control de la información y de los recursos financieros,
aspectos cruciales en la realización de un proyecto participativo.
La
PMOETC tenía varios objetivos. En primer lugar, se trataba de definir
una estrategia adecuada para el grupo indígena. En segundo lugar, que
dicha propuesta se justificara ante las autoridades ambientales para que posteriormente,
de ser necesario o posible, se realizara un ordenamiento ecológico del
territorio al estilo comcáac . Tercero, que al tiempo se reforzaran
los esfuerzos realizados por el personal de la Reserva de la Biosfera de las
Islas del Golfo de California (a la cual pertenece la isla Tiburón),
que había realizado ya el programa de manejo de la reserva y se encontraba
en la fase final del programa específico para dicha isla.
Así,
la PMOETC , entregada a las autoridades del INE en marzo del 2002, contenía
básicamente tres partes:
1.
La argumentación sobre la alianza entre la diversidad cultural y la biodiversidad,
las diferencias en torno a las matrices de racionalidad de los distintos saberes
y, finalmente, el manejo actual de los recursos de los comcáac ,
enfatizando los sistemas de regulación del acceso a los recursos naturales
regidos por su cultura.
2.
La percepción general comcáac acerca de su problemática,
definida por dos líderes de la comunidad.
3.
La propuesta para que en un futuro se realizara el ordenamiento, debe considerar
los siguientes lineamientos:
a.
La creación de una estrategia de apropiación del ordenamiento
por parte de los comcáac , debido a que muchas veces no se enteraban
de estos procesos, generándose conflictos. Esta labor sería realizada
por ellos y parte de la estrategia consistiría en que los propios miembros
de la comunidad elaboraran el documento bajo sus términos y posibilidades.
La información sería generada y controlada por ellos.
b.
Asegurar que el conocimiento tradicional fuera el eje rector de dicho programa.
Para ello se proponía la elaboración del mapa de los sitios de
valor cultural, que sería la información de fondo, ya que este
conocimiento es parte del sistema de regulación de los recursos naturales.
Posteriormente se desarrollaría la información sobre la biodiversidad
del territorio.
c.
La creación de una estrategia para que el conocimiento tradicional emergiera
independientemente de la compartimentalización que sufre la ciencia occidental,
y por encima de la división entre tierra y mar que para ellos no es tan
drástica.
Así,
se planteó al equipo de trabajo comcáac 6 una estrategia
para recabar información sobre el ordenamiento territorial, que aceptaron
inicialmente y poco a poco fueron adaptando.
De
este modo fue como nos «embarcamos», con un equipo de cámaras
de video caseras y un geoposicionador satelital ( GPS ), a un destino y con
un método que sólo el presidente del Consejo de ancianos, don
Antonio Robles Torres, conocía a ciencia cierta. En esos días,
una especialista en ordenamientos ecológicos del territorio nos preguntó
acerca de la metodología que estabamos siguiendo, a lo que se respondió:
«La metodología se llama... SPA : súbete a la panga y luego
averiguas». La división del trabajo era muy clara: el investigador
era el ayudante y el objeto de estudio, eran los jefes quienes dirían
cómo, cuándo, dónde, qué y para qué.
Re-significando
el territorio
Así
se iniciaron los recorridos por las rutas definidas por el Consejo de ancianos.
Se comenzó por unos cuantos sitios prioritarios localizados tanto en
la parte continental del territorio como al interior de la isla Tiburón,
pero con mayor énfasis en las costas de dicha isla.
En
la primera etapa, los resultados consistieron en la recuperación cultural
de 106 sitios con sus nombres en cmique. Los recorridos consistían en
detenerse en los lugares que señalaba el presidente del Consejo de ancianos
y ahí tomar las coordenadas con el GPS y filmar o fotografiar el sitio.
En algunos lugares más especiales se filmaron las narraciones, historias,
leyendas y cantos relacionados con el lugar.
Posteriormente,
los datos arrojados por el GPS fueron vaciados en una imagen satelital donada
por Comunidad y Biodiversidad A.C. (C OBI, A.C .) y se procesó la información
con la ayuda del Instituto del Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable
del estado de Sonora ( IMADES ).
Para
entonces resultó evidente que la concepción que los comcáac tenían acerca de la naturaleza, el territorio, la regulación
de los recursos naturales y la forma de consensar decisiones internas no resultaba
similar a la que rige los sistemas de planeación territorial ambiental
de la Federación.
Aprovechando
la experiencia de la PMOETC se contactó al Fondo Mundial de la Naturaleza
( WWF -Programa del Golfo de California), que vinculó las peticiones
con la iniciativa de los «sitios naturales sagrados» ( SNS ), basada
en una argumentación muy similar a la presentada en la PMOETC .
El
análisis de la relación entre la diversidad cultural y la biodiversidad
permitió saber que los sitios de mayor biodiversidad del mundo están
habitados por grupos indígenas. Esta afirmación la respaldan ejemplos
tomados de lugares tan diferentes como Asia (India, Indonesia), África
y América del Sur, que muestran cómo los sitios que tenían
un significado especial para algún pueblo indígena se hallan mejor
conservados que los colindantes, por lo que fueron llamados SNS .
Un
antecedente de la iniciativa de la WWF sobre los SNS es la recién creada
área natural y cultural protegida de Wirikuta, en San Luis Potosí,
para la cual se integraron criterios científicos y culturales en la definición
de esta «área natural protegida». Dicha zona es uno de los
puntos cardinales de la mitología wixarika (huichol) y punto
de arribo de peregrinaciones provenientes de Jalisco.
Los
wixarika estaban preocupados por el deterioro ambiental de sus rutas de peregrinación,
expuestas a las «externalidades» del desarrollo moderno, con lo
que desaparecía una planta fundamental en su cultura: el peyote. Ante
ello, se emitió una nueva legislación ambiental en San Luis Potosí
para dar cabida a la protección de un sitio natural sagrado (Otegui 2002).
Dentro
de este contexto, la WWF decidió apoyar la continuación del mapa
de los sitios de valor cultural como estrategia de conservación y ordenamiento
del territorio comcáac. 7 El resultado de este apoyo es un mapa impreso
a escala 1:100,000, titulado Hant icacoot hipix comcáac yaat quih
ha ha. Taeöjc itel ha Xepe Cosot ha (Mapa de los sitios de valor
cultural comcáac . Litoral de la isla Tiburón y canal
del Infiernillo), y que incluye los nombres en cmique de 262 sitios, 71 de los
cuales están en el mar del canal del Infiernillo.
Otro
resultado de dicho apoyo es un mapa digital, almacenado en un disco compacto
multimedia que presenta la imagen satelital que permite al usuario, al pasar
el cursor por encima de los sitios, observar la información filmada en
cada uno de ellos al tiempo que se escuchan las narraciones y cantos en cmique,
propios de cada lugar.
El
objetivo principal de tales documentos es la transmisión del conocimiento
tradicional a las nuevas generaciones, que por las características de
la cultura comcáac se convierten en instrumentos de planeación
y educación ambiental.
Este
tipo de propuestas surgen del reconocimiento de que la cultura es la instancia
mediadora entre la sociedad y la naturaleza (Descola y Pálsson 2001,
Porto-Goncalves 2001, Escobar 1996, Leff 2000), es decir, la sociedad hace uso
de sus recursos naturales a través de un conjunto de significaciones
con el que ordena el cosmos, el territorio y la naturaleza. Así surgió
la hipótesis de que las diferencias entre la política ambiental
y el saber comcáac se presentaban en el terreno de la significación,
de lo conceptual, dentro de una trama política de inequidad. Para aclarar
esta idea, consideremos que:
...
el proceso de apropiación de la naturaleza, inherente a cualquier sociedad,
no puede comprenderse ––como por desgracia se ha hecho–– como un proceso exclusivamente
material, casi siempre de carácter económico, como si la apropiación
material careciera de sentidos. Toda apropiación material es al mismo
tiempo simbólica, puesto que se apropia de lo que tiene o hace sentido.
El mapa, por ejemplo (instrumento tan preciado por los geógrafos), es
una forma de re-presentación de la realidad, y no la realidad misma,
que como tal constituye una forma de apropiación simbólica, condición
de su apropiación (...). Las identidades colectivas implican por tanto
un espacio hecho propio por los seres que las fundan, vale decir, implican un
territorio. Si es posible extender a otras sociedades el concepto de desarrollo,
despojándolo de su carácter moderno productivista podemos afirmar
entonces que el devenir de cualquier sociedad, su desarrollo propio, se inscribe
dentro de un orden especifico de significados, entre los que se encuentra el
modo en que cada una marca la tierra o desde el punto de vista etimológico,
geo-grafía, vuelve propio, hace común un determinado espacio,
adueñándose de él . (Porto Goncalves 2001: 5-6)
La
integración del sistema de regulación de los recursos naturales comcáac
Considerando
el ordenamiento ecológico del territorio como un proceso, el Mapa de
los sitios de valor cultural comcáac tiene varios sentidos:
1.
El des-cubrimiento de un sistema de diferenciación del territorio, muy
especializado, que incide en la forma de apropiación, acceso y organización
de la naturaleza.
2.
El des-cubrimiento de las diferencias en las matrices del saber comcáac y el saber científico, en donde el primero se manifiesta incorporando
una praxis cotidiana y donde parte del mismo es aprehendido a través
de ejercicios trascendentales y transmitido a través de cantos, danzas,
mitos y leyendas.
3.
El des-cubrimiento de un conocimiento tradicional que distingue en la práctica
alrededor de 400 plantas del desierto y una gran variedad faunística,
lo que les ha permitido sobrevivir y mantener en excelente estado de conservación
su territorio.
4.
El des-cubrimiento de un instrumento de política ambiental con gran potencial
para impulsar procesos de etnodesarrollo sustentable, desde una perspectiva
de re-apropiación conjunta de naturaleza y cultura.
Este
mapa puede considerarse como un insumo de un proceso vivo dentro de este pueblo
indígena: el de la re-creación identitaria, que retoma las modalidades
que le ofrece la sustentabilidad ambiental. Queda pendiente dar seguimiento
al proceso de sistematización del conocimiento tradicional impulsado
por el Consejo de ancianos y, sobre todo, generar estrategias de apropiación
del mismo para las nuevas generaciones comcáac .
Mientras
tanto, la labor del sujeto de la investigación participativa consistirá
en des-cubrir los sistemas de regulación implícitos en la cultura
analizada, que hasta ahora se ha detectado que se organizan en tres rubros:
1.
Sistema de regulación heredado a través del conocimiento tradicional,
como los significados propios del territorio y su biodiversidad.
2.
Sistema de regulación acordado internamente para hacer frente a la forma
de aprovechamiento que les impone el estar inmersos en la economía nacional
y global (por ejemplo, vedas internas a los productos de mayor explotación
comercial).
3.
Sistema de regulación impuesto por la legislación ambiental, vgr.,
vedas a especies bajo protección federal (caguama, totoaba, árbol
palofierro).
Finalmente,
cabe señalar que el reconocimiento de este conjunto de sistemas de regulación
de los recursos naturales va encaminado a fortalecer la autogestión y
la construcción de una sustentabilidad ambiental en el marco de una pluralidad
cultural.
Notas
1. Comcáac es el nombre con el que se autodenomina el
grupo indígena conocido en la cultura nacional como seri. En cmique,
lengua perteneciente a la familia lingüística hokana, comcáac significa la gente. Herederos de esa tradicion oral, actualmente se encuentran
en un proceso hacia la lengua escrita; es por ello que existen varias forma
de escribir comcáac , vgr. cunca'ac , comca'ac , kunkaak . La forma utilizada en este trabajo es la que sugiere
Lorenzo Thompson, miembro de dicha comunidad, quien es reconocido como uno de
los mas serios estudiosos de su lengua.
2. Yori es el término utilizado por los comcáac para referirse a las personas ajenas a su comunidad, de origen no indígena,
generalmente mexicanos mestizos.
3. Según la Ley agraria, la presidencia de bienes comunales tiene
una duración de dos años. Los comcáac han decidido
que esta autoridad también sea considerada como el gobierno tradicional.
Ninguno de los últimos cuatro gobernadores tradicionales han concluido
su periodo; sin embargo, cuentan con ejemplos de ellos o de quienes incluso
han sido reelegidos.
4. Traducido al español como guerrero comcáac .
5. Nombre del proyecto turístico promovido por el gobierno federal
y los gobiernos estatales de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa
y Nayarit.
6. El equipo de trabajo de la PMOETC fue definido por ellos mismos, quedando
de nuevo dentro del núcleo familiar don Antonio Robles Torres, David
Morales Astorga y Josué Robles Barnett. En esta etapa colaboró
la investigadora del CIAD , A.C ., Blanca Rebeca Noriega.
7. El equipo de trabajo para realizar el Mapa de los sitios de valor
cultural quedó integrado de la manera siguiente:
Consejo
de ancianos comcáac : Antonio Robles Torres, José Juan
Moreno y Guadalupe López Blanco (†) (autores). Diana Luque Agraz, David
Morales Astorga e Israel Robles Barnett (compiladores). Xilonen Miranda Perez,
Josué Robles Torres, David Peña (asistentes). Instituciones que
colaboraron: Ctam Coyal , A.C., CIAD , A.C ., INE y WWF .
Instituciones
de apoyo: Comunidad y Biodiversidad, A.C. , IMADES , Red Fronteriza de Salud
y Ambiente, A.C .
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