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Cianobacterias, Microorganismos del Fitoplancton,
y su Relación con la Salud Humana

 

Pedro Ramírez García, Evaristo Martínez Romero,
Ma. Dolores Martínez Salgado y Carlos A. Eslava Campos

 

1. Introducción

En la actualidad muchos cuerpos de agua están experimentando la denominada eutrofización antrópica (proveniente de la actividad humana) por efecto del incremento de la población y en consecuencia de la urbanización, agricultura, minería, aporte de aguas residuales y desechos de la industria alimenticia. Uno de los fenómenos más frecuentes en los lagos y reservorios eutróficos, en muchas partes del mundo, es la presencia de cambios evidentes relacionados con el aspecto y la calidad del agua. Tales alteraciones están asociadas principalmente con la alta concentración de nutrimentos, como el fósforo y el nitrógeno que presentan.

Los microorganismos fotosintéticos que pueblan todas las aguas del planeta y que son el inicio de la cadena alimentaria se conocen como fitoplancton. Entre los más antiguos identificados en estos ambientes se encuentran las cianobacterias formando grandes colonias, principalmente en cuerpos de agua con altos niveles tróficos. Las cianobacterias son consideradas una liga entre procariotes y eucariotes fotosintéticos que poseen la capacidad de sintetizar clorofila. Como característica particular se ha identificado su habilidad para sintetizar los pigmentos ficobilina y ficocianina que en altas concentraciones les confiere el color característico que ha dado lugar a la denominación de algas azul-verde o cianobacterias. Estos organismos tienen una larga historia evolutiva, por lo que la mayoría de geólogos y geoquímicos están de acuerdo en que su origen se extiende 3500 millones de años atrás en la Era Proterozoica (2500 a 570 mA) conocida también como era de las cianobacterias.1

Las cianobacterias se aprecian a simple vista como manchas incrustadas sobre la superficie húmeda de las rocas, del suelo o de los árboles, pueden ser de color verde azuladas, pardas o negras y, presentarse en forma de almohadillas macroscópicas o en capas viscosas. También pueden vivir flotando libremente (planctónicas) en cualquier tipo de medio acuático.2 Son organismos móviles, Gram-negativos,3 que presentan velocidad y dirección de movimiento dependiendo de la iluminación y de la temperatura en la que se encuentren. A pesar de que presentan características de una bacteria Gram-negativa, poseen una capa de peptidoglucanos más gruesa y componentes no comunes en dicho grupo.4

Las cianobacterias muestran una amplia diversidad morfológica, pueden ser unicelulares (Chroococcus) o filamentosas, éstas últimas en ocasiones presentan ramificaciones (Anabaena). Pueden presentarse aisladas o agrupadas en colonias (Schizothrix), cuando las colonias se agrupan pueden observarse como manchas o puntos cafés en rocas sumergidas (C. fuscus). La estructura colonial se mantiene por un exo-polisacárido que se aprecia como un mucílago o una vaina firme. Otra de las estructuras presentes en las cianobacterias son las vacuolas de gas que les ayudan a la flotación y que se encuentran en especies de muy diferentes géneros (Anabaena). Todas las especies que forman filamentos verdaderos presentan hormogonias, definidas en 1959 por Desikachary,5 como cadenas cortas y motiles. Sin embargo, no todas las hormogonias caen exactamente en esta definición, esencialmente son filamentos modificados relacionados con la reproducción y la dispersión del microorganismo y que contienen altos niveles de nitrógeno, fósforo y otros nutrimentos. Las colonias de algunos géneros (Rivularia) están constituidas por la agregación de numerosas hormogonias, mientras que otras (Nostoc) generalmente se originan de una hormogonia simple.

 

 

Las interacciones simbióticas entre las cianobacterias y otros organismos son diversas, muchas cianobacterias simbiontes comparten características en común incluyendo la formación de hormogonias, las cuales sirven a menudo como agente infectivo. Algunas plantas producen señales químicas que inducen a la cianobacteria a formar hormogonias o sirven como quimio-atrayente para guiar a la hormogonia al interior de la planta. Un gran número de cianobacterias, capaces de fijar nitrógeno atmosférico cuando el ambiente está muy oxigenado, presentan heterocistos.6 Estos son células con una pared celular delgada y generalmente con un nódulo de cianoficina, polímero de dos aminoácidos situados en uno o en ambos lados de la célula. La presencia o ausencia de heterocistos es una característica importante para diferenciar entre géneros.

Cuando los lagos se tornan eutróficos, la diversidad del fitoplancton disminuye, lo que conduce a que las cianobacterias prevalezcan. Diferentes factores ambientales favorecen el predominio de las cianobacterias, las temperaturas elevadas (18 y 20º C), condiciones de luz-energía (óptimas de la primavera al otoño), capacidad de fijar nitrógeno atmosférico, pH alto (6.5 a 8.5), baja tasa de filtración por el zooplancton y la formación de vesículas de gas.7 Aunque la diversidad y abundancia de las cianobacterias son mayores a valores altos de pH existen excepciones al respecto, tal es el caso de las picocianobacterias planctónicas (< 2 ?m de diámetro) y las cianobacterias filamentosas ramificadas que se desarrollan a pH por debajo de 4.5 y 4 respectivamente.

 

Aspecto que presentan los florecimientos (Blooms) de cianobacterias en los cuerpos de agua eutrofizados.

 

El florecimiento se describe como el incremento, significativamente mayor que el promedio, en la biomasa del fitoplancton. El florecimiento de las poblaciones de cianobacterias se ha estudiado ampliamente ya que representa un problema para los cuerpos de agua de uso doméstico, industrial y de recreo, principalmente por el incremento en la producción de metabolitos tóxicos los cuales tienen un efecto letal sobre los diversos organismos habitantes de dichos cuerpos.8 El que estos florecimientos generen sustancias tóxicas, plantea su importancia como un problema ambiental con repercusiones sobre la salud. A pesar de que se ha generado una gran cantidad de información sobre las toxinas producidas por cianobacterias No es fácil predecir la toxicidad de las mismas durante cada florecimiento particular; sin embargo, su detección oportuna permite minimizar su efecto.9 Los florecimientos pueden ser superficiales (“florecimientos de agua”) y están restringidos a aquellos organismos que pueden flotar o que presentan motilidad.10 Algunas especies que no pertenecen a las cianobacterias como Botryococcus braunii, también pueden formar florecimientos debido a la producción o almacenamiento de aceites; así como algunos flagelados como Euglena. Los florecimientos generalmente están relacionados con una o dos especies y se identifican por el tipo de fitoplancton dominante. De ésta manera se tienen florecimientos de cianobacterias, de diatomeas o de Anabaena.

Las toxinas pueden ser dañinas dependiendo de su concentración y su capacidad para originar efectos agudos y crónicos en el hombre, en animales y en vegetales. Skulberg et al.,11 describe cerca de 40 especies toxigénicas de cianobacterias basándose en una taxonomía morfológica. La mayoría de las especies y cepas toxigénicas pertenecen a géneros filamentosos multicelulares: Anabaena, Oscillatoria, Nostoc, Aphanizomenon y Cylindrospermopsi.12, 13

 

 

Otras especies producen compuestos citotóxicos que aunque no son tóxicos para mamíferos, sí lo son para aves y peces, algas, bacterias y virus o bien tienen un efecto sobre las células tumorales de mamíferos, lo que ha permitido su empleo como antibióticos o anticarcinógenos. De las especies de cianobacterias unicelulares Microcystis causa la mayoría de los problemas de toxicidad probablemente por ser la más cosmopolita de las cianobacterias. Esto es particularmente evidente durante el verano cuando Microcystis domina la sucesión anual de cianobacterias.

Se considera que existe un florecimiento en el agua para uso potable o recreativo, cuando las concentraciones celulares calculadas están en niveles de 20,000 células ml-1, que corresponde a 10mg m-3 de clorofila-a. La ocurrencia de este fenómeno depende tanto de las condiciones ambientales como de los requerimientos específicos del organismo.14,15 Los florecimientos de cianobacterias tienen un registro histórico reciente,10 y han adquirido importancia por el impacto económico que representan. La preocupación por los efectos de las cianobacterias en aguas continentales, principalmente por la repercusión sobre la calidad de la misma, se intensificó en las décadas de los ochenta y noventa debido a la información acumulada sobre la potencia de sus toxinas.16,17,18,19,20 Desde hace mucho tiempo se tiene conocimiento de la presencia de toxinas cianobacterianas, pero estas sólo se habían asociado con la muerte de animales domésticos.21 Recientemente, en Brasil la muerte de 88 personas y el daño renal en 50 pacientes que requirieron hemodiálisis, se asoció con la presencia de cianotoxinas en el agua de consumo.22,23 Lo anterior apoya el efecto dañino de estas toxinas y plantea la necesidad de reevaluar si la presencia de estos organismos en las fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano constituye un peligro para la salud, y si además son un factor de riesgo para animales silvestres y/o domésticos que puedan estar en contacto con este tipo de aguas.24 Aunque no todos los florecimientos de cianobacterias son tóxicos, cuando éstos se relacionan con la producción de toxinas su repercusión es alarmante, tal y como se ha reportado en diferentes países (Cuadro 1).

 

Cuadro 1. Porcentaje de toxicidad por florecimientos
de cianobacterias en diferentes países

 

País
 
Número
de sitios
Toxicidad
 
Referencia
 
Inglaterra 78 70% Reporte NRA 1990
Escandinavia 51 59% Cood y cols. 1989
Finlandia 188 44% Sivoen y cols. 1990
Mar Báltico 25 72% Sivoen y cols. 1989
Wisconsin, EUA 102 27% Rapavich y cols. 1990
Países Bajos 10 90% Leeuwang h y cols. 1983
Países Bajos 29 79% RIZA 1994
Hungría 35 82% Törökné-Kozma & Gábor 1988
Alemania (RDA) 6 67% Henning y Khol 1981
Alemania 1995-96 80 90% Fastner y cols. 1998
Dinamarca 96 72% Henriksen 1997

Fuente: Sivonene y Jones 1998.25

 

2. Factores involucrados en la producción de toxinas por cianobacterias durante los florecimientos

En las últimas décadas se ha presentado un incremento aparente en la ocurrencia de florecimientos de cianobacterias, lo que en conjunto con la posible presencia de cepas productoras de toxinas ha dado lugar a que se estudien los posibles factores ambientales que favorecen la presencia y el incremento de las cianobacterias. Aunque estas generalmente son comunes en los diferentes sistemas acuáticos, presentan diferencias en la densidad de células, composición de especies, distribución vertical y longevidad de la población, dependiendo del tipo de sistema. Lo anterior se puede explicar por el grado de estratificación y mezclado, así como por la disponibilidad de nutrimentos y de luz que prevalecen en cada sitio, características determinadas por las condiciones climáticas de cada región.

El tamaño y profundidad de las cuencas lacustres se han modificado en tamaño y profundidad, durante miles de años, como resultado de eventos climáticos y geológicos y por los mismos procesos biológicos. El “envejecimiento” o eutrofización es el resultado del incremento en los nutrimentos y la actividad biológica (productividad), así como de la acumulación de sedimentos y materia orgánica que arrastran las corrientes de agua que llenan la cuenca de un lago. La progresión natural en los lagos es unidireccional y va de la oligotrofia (pobreza en nutrimentos) a la eutrofia (riqueza en nutrimentos y por lo tanto alta productividad). La eutrofización cultural (producida por la actividad humana), se ha convertido en un factor significativo en el envejecimiento de los cuerpos de agua en el mundo. El término hipereutrófico surge como resultado del efecto de las actividades humanas sobre los cuerpos de agua.26 La información obtenida de diversas áreas geográficas muestra que la eutrofización cultural tanto en aguas continentales como marinas es originada por las descargas domésticas, industriales y aguas de retorno agrícola.

Las algas y las macrofitas se utilizan frecuentemente como indicadores de la eutrofización de los cuerpos de agua. Se llevan a cabo análisis cualitativos y cuantitativos así como medición de su biomasa mediante la determinación de la concentración de la clorofila, cuyos valores se han estimado de acuerdo a las condiciones tróficas de un cuerpo de agua, por lo que se considera que en un lago oligotrófico van de 1.5 a 10.5 µg/l mientras en un lago eutrófico pueden llegar hasta 300 µg/l.27

El incremento en la biomasa además de ocasionar problemas estéticos como la presencia de espumas y olores desagradables, también altera el sabor del agua que ha sido potabilizada para suministro humano. El proceso de descomposición de los florecimientos acuáticos causa desoxigenación alterando la química del agua, cambios que influyen en la supervivencia de los animales acuáticos. La producción de metabolitos secundarios bioactivos, como las hepatotoxinas y las neurotoxinas, representan un riesgo para la salud humana y animal.28

Las toxinas son péptidos cíclicos que incluyen potentes alcaloides neurotóxicos (que se dividen en dos grandes grupos: anatoxina y saxitoxina) y hepatotóxicos (microcistinas, nodularinas y cilindrospermopsina). Las microcistinas son producidas tanto por cianobacterias filamentosas (Anabaena, Oscillatoria, Nostoc, Hapalosiphon) como coloniales (Microcystis). Los géneros Anabaena y Oscillatoria producen anatoxina, la cual actúa como un bloqueador neuromuscular. También producen dos tipos de anatoxina: anatoxina-a y anatoxina-a(s) que no están estructuralmente relacionadas y presentan diferentes efectos fisiológicos, la segunda de estas es un compuesto organofosforado producido por el género Anabaena, el único que se conoce en estado natural. La estructura química de este compuesto es similar a la que tienen los insecticidas sintéticos como el paratión-malatión y al igual que este bloquea la actividad de la acetilcolinesterasa.17

 

3. Comportamiento de Microcystis productora de microcistina en el ambiente

Microcystis se encuentra comúnmente en cuerpos de agua eutróficos e hipereutróficos y puede constituir el fitoplancton dominante, a menudo, dependiendo de las condiciones climáticas, puede estar presente durante todo el año. La microcistina se identificó inicialmente en el género Microcystis y a la fecha se han descrito aproximadamente 50 tipos de esta toxina relacionados en su mayoría con casos de envenenamiento de humanos y animales. Aunque Microcystis únicamente produce microcistina esta siempre es toxigénica, a diferencia de otras cianobacterias planctónicas que pueden producir tanto microcistina como anatoxina, como en el caso de Anabaena y Oscillatoria o microcistina y citotoxina producidas por Hapalosiphon. Rinehart et al.,29 refieren la existencia de al menos 47 variedades de microcistinas de éstas, 32 se identificaron en florecimientos de Microcystis en agua y en algunos aislados de laboratorio. Con respecto a las otras microcistinas, ocho se identificaron en Anabaena, seis en Nostoc y una en Oscillatoria. Con excepción de la microcistina-HtyR, las microcistinas producidas por géneros diferentes a Microcystis contienen modificaciones en los aminoácidos dos y cuatro, sitio en el cual se encontraron la mayoría de los cambios. La toxicidad de las microcistinas se ha evaluado por bioensayos en modelos animales y por una prueba de inhibición de la actividad de la fosfatasa 1 o 2A. La dosis letal media (LD50) de la microcistina administrada por vía intraperitoneal en ratón es de 50 a 100 µg kg-1.30

 

4. Efecto de las microcistinas sobre la salud animal

Aunque la mayoría de los envenenamientos por microcistinas se presentan en animales terrestres después de ingerir agua de suministros infestados con cianobacterias, los animales marinos y particularmente los peces en cultivo también pueden verse afectados.31 La muerte por microcistinas se presenta como consecuencia de un shock hipovolémico secundario o hemorragia del hígado. El estudio post-mortem muestra incremento en el peso del hígado y en la concentración de hemoglobina hepática y de hierro. En los animales que no mueren rápidamente se observa hipercalemia y/o hipoglucemia, insuficiencia hepática y la muerte en pocos días.

En el envenenamiento por microcistina, uno de los primeros efectos (15 a 30 min.) es la elevación en la concentración de ácidos biliares, fostafasa alcalina, gama-glutamil-transferasa y la aspartato amino-transferasa. La cuenta de glóbulos blancos se incrementa (leucocitosis), se activan factores que promueven la formación de coágulos y puede presentarse diarrea acuosa y/o con sangre. La muerte puede presentarse en algunas horas (4 a 24 h) o días, dependiendo del individuo afectado y generalmente es precedida por una respuesta neuro-muscular.

 

5. Efectos en la salud humana

La información con respecto al daño en humanos ocasionado por microcistinas es escasa 32,33 Las principales fuentes de exposición son lagos y ríos durante su uso recreativo (ruta oral o dérmica) y el consumo de agua potable y tabletas alimenticias de concentrados de algas (ruta oral). Una ruta de exposición de menor importancia la constituyen las regaderas durante el baño (inhalación). En países como Estados Unidos y Canadá el periodo de exposición durante el año es menor ya que el crecimiento de los florecimientos de algas son más cortos (3 a 5 meses), comparado con el de países con climas cálidos como Australia o Sudáfrica (6 a 10 meses). Los síntomas observados en las personas que sufren intoxicación por microcistinas incluyen irritación de piel y ojos, síntomas parecidos a los producidos por la fiebre del heno, disnea, fatiga y gastroenteritis aguda.

La toxicidad letal en humanos no se presenta con mucha frecuencia, principalmente porque los diferentes procesos de tratamiento en los suministros de agua contribuyen a disminuir el número de cianobacterias tóxicas y por ende la concentración de toxinas. Sin embargo, en ocasiones los florecimientos presentan niveles de microcistina mayores a 1 mg g-1 de células, lo que muestra el efecto que pueden llegar a tener las cianobacterias en la salud del humano y otros animales. Reportes en Estados Unidos y Australia señalan la presencia de casos al ingerir agua proveniente del suministro municipal. Esto se produjo al pretender eliminar con sulfato de cobre las células durante un florecimiento, lo que suscitó la liberación de altos niveles de toxinas hacia el sistema de distribución, ocasionando la intoxicación de varios individuos. Solo en casos como el antes referido es que se podría alcanzar una dosis letal para los humanos. En estos y otros casos de ingestión accidental los síntomas reportados incluyen dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, dolor faringeo, tos seca, dolor de cabeza, úlceras en la boca, neumonía atípica y elevación de las enzimas hepáticas en el suero (especialmente en la gama-glutamil transferasa).

Otro aspecto importante en relación con las cianotoxinas, es el efecto cancerígeno de las microcistinas y nodularinas debido al efecto de inhibición de las proteín-fosfatasas. Este factor adicional de riesgo (promoción de tumores), se ha determinado mediante las observaciones hechas en animales expuestos y a datos toxicológicos y químicos. Aunque no han sido determinados los niveles de toxinas que ocasionen efectos adversos, algunos países han propuesto concentraciones que pueden considerarse como aceptables, para evitar riesgos a la salud.

En 1994, Falconer et al.,34 utilizaron diferentes procedimientos para establecer que 1.0 µg l-1 es la concentración máxima de microcistina o nodularina aceptable para prevenir la inducción de tumores. Dicha concentración de toxina corresponde a 5000 células de Mycrocistis ml-1, determinada en experimentos con cerdos. Un estudio similar en Canadá reportó 0.5 µg l-1 para microcistina-LR (la más común de las microcistinas encontradas en suministros de agua), o 1 µg l-1 del total de microcistinas en agua potable. Este valor es el que actualmente considera la Organización Mundial de la Salud (OMS) como valor guía a nivel internacional.35

 

6. Estructura química y características

Bishop et al.,36 realizaron el primer reporte de una hepatotoxina de la cepa NRC-1 de Microcystis aeruginosa identificada como un péptido. Esta toxina fue denominada microcistina por Konst et al.,37 y Carmichael et al.,38. Posteriormente se realizaron otros aislamientos de microcistinas a partir de la misma cepa,39, 40 y de florecimientos de M. aeruginosa en Sudáfrica,41 y en Australia.42 Botes et al.,43 aislaron varias microcistinas de cepas de M. aeruginosa en Sudáfrica y fueron los primeros en determinar la estructura de una de ellas (denominada como cianoginosina) en 1984, al siguiente año el mismo grupo publicó la estructura de las demás toxinas (Fig. 1).

 

Figura 1. Estructura de cinco microcistinas por Botes et al. 1985.44

 

Fuente: Ken-ichi-Harada 1996,45

 

Una vez que se determinó la estructura básica, siguieron rápidamente muchos reportes de microcistinas, a la fecha se han aislado más de 50 microcistinas (Cuadro 2).

 

Toxina de cianobacteria (Microcystis), Fosfatasa-1/-2A Inhibidor, NMR Molécula: Microcistina-LR. Autor: J. R. Bagu, B. D. Sykes 46

 

Cuadro 2. Variaciones estructurales de microcistinas aisladas y sus pesos moleculares

 

 
R1
R2
R3
R4
R5
PM
Microcistina LA Leu Ala CH3 CH3 CH3 909
Microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 CH3 994
Microcistina YR Tir Arg CH3 CH3 CH3 1044
Microcistina RR Arg Arg CH3 CH3 CH3 1037
Microcistina YM Tir Met CH3 CH3 CH3 1019
Microcistina YA Tir Ala CH3 CH3 CH3 959
Microcistina LY Leu Tir CH3 CH3 CH3 1001
Microcistina FR Fe Arg CH3 CH3 CH3 1028
Microcistina Laba Leu Aba CH3 CH3 CH3 923
Microcistina HtyR Hty Arg CH3 CH3 CH3 1058
Microcistina AR Ala Arg CH3 CH3 CH3 953
Microcistina M(O)R Met(O) Arg CH3 CH3 CH3 1028
Microcistina WR Tir Arg CH3 CH3 CH3 1067
3-desmetilmicrocistina LR Leu Arg H CH3 CH3 980
7-desmetilmicrocistina LR Leu Arg CH3 H CH3 980
3,7-didesmetilmicrocistina LR Leu Arg H H CH3 966
3-desmetilmicrocistina YR Tir Arg H CH3 CH3 1030
7-desmetilmicrocistina YR Tir Arg CH3 H CH3 1030
3-desmetilmicrocistina RR Arg Arg H CH3 CH3 1023
7-desmetilmicrocistina RR Arg Arg CH3 H CH3 1023
3,7-didesmetilmicrocistina RR Arg Arg H H CH3 1009
3-desmetilmicrocistina HtyR Hty Arg H CH3 CH3 1044
7-desmetilmicrocistina HtyR Hty Arg CH3 H CH3 1044
3,7-didesmetilmicrocistina HtyR Hty Arg H H CH3 1030
7-desmetilmicrocistina HphR Hph Arg CH3 H CH3 1028
(Mser7)microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 CH3 1012
(Ser7)microcistina LR Leu Arg CH3 H CH3 998
(Ser7)microcistina RR Arg Arg CH3 H CH3 1041
(Ser7)microcistina HtyR Hty Arg CH3 H CH3 1062
[Ser7)3-desmethytmicrocistina XR X Arg H H CH3 998
(DMAdda) microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 H 980
(ADMAdda) microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 COCH3 1022
(ADMAdda)3-desmetilmicrocistina LR Leu Arg H CH3 COCH3 1008
(ADMAdda) microcistina LHar Leu Har CH3 CH3 COCH3 1036
(ADMAdda,Mser7) microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 COCH3 1040
D-Glu(CH30)estermicrocistina LR Leu Arg CH3 CH3 CH3 1008
D-Glu(CH3O)ester 3-desmetilmicrocistina LR Leu Arg H CH3 CH3 994
D-Glu(C3H7O2)ester microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 CH3 1052
Toxin#3           1014
(D-Ser1,ADMAdda) microcistina LR Leu Arg CH3 CH3 COCH3 1038

Fuente: Ken-ichi-Harada 1996.45

 

7. Relaciones entre estructura y toxicidad

La relación entre las modificaciones estructurales y hepatotoxicidad de las microcistinas se estableció por observaciones en diferentes investigaciones.43,47,48,49 Se encontró que existen modificaciones en diferentes sitios de la molécula de microcistina (Cuadro 3), como es el caso de dos L-aminoácidos variables; grupos Metil en Mdha y/o ?-Me-Asp; Adda; Glu y Mdha.

 

Cuadro 3. Relación entre la estructura y hepatotoxicidad de microcistinas

 

L-aminoácidos (R1, R2)
 
LD50
(µg kg-1 intraperitoneal en ratón)

Microcistina-LR, microcistina-YR, microcistina-LA
Microcistina-WR
Microcistina-RR, microcistina-M(O)R

<100
100-400
400-800

   
Grupos metil en Mdha y/o b-Me-Asp  
   
3-desmetilmicrocistina-LR (-RR)
7-desmetilmicrocistina-LR (-RR)
3,7-didesmetilmicrocistina-LR
100-400
100-400
100-400
   
Adda  
   
O-demetil-Adda-microcistina-LR
O-acetil-O-demetil-Adda-microcistina-LR

6(Z)-Adda microcistina-LR (RR)
<100
<100
>800
   
Ester  
   
D-Glu(C3H7O) ester microcistina-LR
D-Glu (CH3O) ester microcistina-LR
>800
>800
   
Mdha  
   
Dihidromicrocistina-LR
microcistina-LR-GSH
100-400
400-800

Fuente: Ken-ichi-Harada 1996,45

 

8. Estabilidad

Las microcistinas son heptapéptidos cíclicos muy estables y resistentes a hidrólisis enzimática, su vida media es de alrededor de tres semanas en solución a pH 1 y 40° C. Para degradarlas completamente se requiere un tratamiento a reflujo con ácido 6N-hidroxiclórico y ácido trifluroacético. Sin embargo, en mediciones realizadas en campo se encontró que la degradación primaria de la microcistina-LR ocurrió en una semana.50

Experimentos realizados en laboratorio para determinar la velocidad de degradación tanto de nodularina como microcistinas, mostraron que la primera era más resistente a la degradación.51 Para evaluar las implicaciones que tienen las microcistinas sobre la salud es necesario realizar estudios de campo. Para evaluar la pérdida de toxicidad de estos metabolitos se deben tomar en cuenta los siguientes factores:

 

• Dilución
• Adsorción
• Descomposición térmica con ayuda del pH
• Fotolisis
• Degradación biológica

 

9. Remoción de cianotoxinas mediante los procesos de tratamiento de aguas

Coagulación-filtración, oxidación con cloro y ozono y, por último la adsorción con carbón activado, son los procesos que se combinan para eliminar las microcistinas de aguas contaminadas (Cuadro 4). Aunque previamente se había demostrado que la cloración era ineficiente para eliminar las toxinas provenientes de las algas,52,53,54 estudios más recientes señalan que las microcistinas y nodularinas son destruidas rápidamente con una solución de cloro e hipoclorito de calcio y con menor efectividad con hipoclorito de sodio. El cloro y el hipoclorito de calcio en una concentración de 1 mg l-1 eliminaron cerca del 95% de las toxinas en 30 minutos. Por otro lado el hipoclorito de sodio a la misma concentración solo removió el 40% y con de 5 mg l-1 o más, del 70 al 80%.55 El ozono es uno de los oxidantes más poderosos que se conocen y que se han utilizado efectivamente para la desinfección y oxidación de una amplia gama de compuestos en el tratamiento del agua. Keijola et al.,53 mostraron que la pre-ozonización a 1 mg l-1 fue suficiente para eliminar completamente la toxicidad causada tanto por las hepatotoxinas como por la anatoxina-a. Himberg et al.,54 posteriormente observaron que la eficiencia de eliminación dependía de la concentración de ozono.

Aunque la degradación de microcistina-LR y nodularina da como resultado productos inactivos, es necesario asegurarse de que no se formen productos nocivos durante este proceso. El carbón activado es una medida efectiva para remover una gran variedad de contaminantes, incluyendo las toxinas de las algas acuáticas. Sin embargo, la efectividad de éste depende de factores como la presentación (polvo o granular) y el método de adición del mismo.

 

Cuadro 4. Remoción de microcistinas por diferentes procesos de tratamiento de agua

 

Proceso de tratamiento
Condición del tratamiento (agente, concentración, tiempo de contacto)
Toxina
Detección
Resultado(% de eliminación)
Referencias
Floculación FeCl3-floculación cruda Bioensayo en ratón x Hoffman 1976
           
Filtración Filtro de arena     x  
  Al2 (SO4)3-floculación más filtros de arena (+Cl2) cruda HPLC 11-18% Keijola et al. 1988 Himberg et al. 1989
           
Cloración Ca (OCl)2-5 mg1-1, 30 min.
pH 8.5,
cruda Bioensayo en ratón x Hoffman 1976
  NAOCl-0.5 mg·1-1, 20 min, pH5.5-6.6 (+floculación +filtro de arena) cruda HPLC 11-18% Keijola et al. 1988 Himberg et al. 1989
  Cl2, Ca (OCl)2-1 mg·1-1, 30 min. cruda HPLC, Bioensayo en ratón >95% Nicholson et al. 1994
  NaOCl-5mg·1–1, 30 min.     70-80%  
  >0.5 mg l-1 (después de la reacción), <pH8     >95%  
           
Clorami-Nación 20 mg l-1, 5d cruda HPLC, Bioensayo en ratón 17% Nicholson et al. 1994
           
Ozonización 1 mg l-1 30 min.(+ floculación + filtro de arena + Cl2) cruda HPLC 100% Keijola et al. 1988Himberg et al.1989
  0.1 mg l-1 15 s LR HPLC 99% Drikas et al. 1994
           
Adsorción con carbón activado PAC*200 mg l-1 cruda Bioensayo en ratón (O) Hoffmann 1976
  GAC**3.7x13 cm     (O)  
  PAC 100 mg l-1 extracto Bioensayo en ratón >90% Falconer et al. 1989
  GAG 70 x 7 – 8 cm     >90%  
  PAC 5 mg l-1 (+floculación+filtro de arena +Cl2) cruda HPLC 20-34% Keijola, et al. 1988
  GAC3 x12 cm (+floculación+filtro de arena +Cl2)     100% Himberg et al. 1989
  PAC (lana), 25 mg·l-1 30 min. LR HPLC 98% Drikas et al. 1994

* Polvo de carbón activado ** Carbón activado granular
HPLC: Cromatografía de líquidos a alta presión, por sus siglas en inglés HPLC (High Pressure Liquid Chromatographic)
LR: Leucina-Arginina, aminoácidos que participan en la estructura de la Microcistina-LR.
Fuente: 45

 

10. Experiencia en México

A la fecha existe una amplia información sobre los daños ocasionados por cianobacterias tóxicas ?no todos los géneros de cianobacterias son tóxicas? presentes tanto en cuerpos de agua con fines recreativos como en aquellos que sirven de suministro para consumo humano. Sin embargo, este problema es poco atendido en los países latinoamericanos.

 

Anabaena sp. (40X) en cultivo de laboratorio (medio BG-11)
Microfotografía: Nancy García Roa. Cyma-Lab. Bacteriología UNAM-FESI
Email: roa_nan@yahoo.com.mx

 

Con relación a la presencia de florecimientos de cianobacterias en fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano en México, se ha reportado su presencia en el lago de Chapala en el estado de Jalisco y en Valle de Bravo en el Estado de México, de esta última se tienen registros de florecimientos de 1998 a la fecha y de la presencia de microcistina-LR. La presa Valle de Bravo y los diferentes cuerpos de agua que conforman el sistema Cutzamala, proveen cerca del 30% del agua potable a los habitantes (aproximadamente 6,000000) de la ciudad de México. En estos sitios durante casi 6 meses al año se aprecia la presencia de cianobacterias con florecimientos durante el verano. Se detectó la presencia de microcistina-LR en los meses de junio, septiembre y noviembre de 1999. Las concentraciones más altas se observaron en el mes de junio con valores de 2551 mg kg-1, peso en base seca. El valor más bajo se determinó en noviembre, cuando aparentemente el florecimiento había desaparecido, en este mes el valor máximo fue de 109 mg kg-1, peso en base seca (Figura 4).56, 57

 

 

Figura 4. Valores de microcistina obtenidos en 1999 en la presa de Valle de Bravo.

 

En el 2000 no se registraron florecimientos de cianobacterias, pero en el 2001 1as concentraciones de microcistina–LR se incrementaron de enero a julio y la mayor concentración fue de 3761 ?g de toxina g-1. Aunque en agosto se identificó un decremento en la concentración de microcistina-LR, los niveles observados en julio se alcanzaron en septiembre y octubre, para disminuir nuevamente en noviembre (Fig. 5).

 

 

Figura 5. Valores de microcistina obtenidos en 2001 en la presa de Valle de Bravo.

 

Una situación similar podría presentarse en otros cuerpos de agua eutrofizados en nuestro país, como es el caso del Lago de Chapala. Ante las evidencias surge la necesidad de establecer un programa de vigilancia y monitoreo en los cuerpos de agua ya que debido a los procesos de eutrofización es factible la presencia de florecimientos de cianobacterias con niveles de microcistina-LR por arriba del valor recomendado de 1 µg l-1.por la OMS.35

También es importante en el proceso de tratamiento del agua diseñar estrategias adecuadas de remoción de toxinas y de control de cianobacterias, con el fin de proteger a la población a la exposición aguda o crónica. Por otro lado, se requiere hacer un inventario a nivel nacional de los florecimientos de cianobacterias y establecer el número de géneros productores de toxinas y los tipos de éstas que podrían liberar al ambiente acuático, para tomar medidas preventivas de acuerdo al uso al que se destine el cuerpo de agua. Se requiere el establecimiento de una método estandarizado para la identificación y cuantificación de las toxinas incluyendo aquellas que se han identificado recientemente.58 Finalmente, se debe informar al público usuario de los cuerpos de agua, tanto de uso recreativo como de abastecimiento, sobre los riesgos que implica el hacer uso del agua con evidente presencia de cianobacterias tóxicas.

 

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Última Actualización: 15/11/2007