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En la compleja problemática que involucra el uso y la protección de los recursos naturales, los que derivan del mar tienen características particulares. El océano cubre el 71% de la superficie de la tierra, que corresponde a 361 millones de kilómetros cuadrados y tiene una profundidad promedio de 1 km ( Davis, 1978). La amplitud de los ecosistemas marinos, su inaccesibilidad y la consecuente dificultad para estudiarlos contribuyen a que su conocimiento e información sean generalmente escasos e insuficientes. Por otra parte, en esta gran extensión de agua, la distribución de los organismos marinos está determinada por la zona donde se presentan las condiciones necesarias para que se lleve a cabo la fotosíntesis. Estos sitios suelen ser las zonas de surgencia, donde las aguas del fondo del mar ricas en nutrientes emergen a la superficie, y muy predominantemente la zona costera, donde se presenta un importante aporte de nutrientes continentales proveniente de los ríos.
Los ambientes costeros con frecuencia son fuertemente afectados por el desarrollo de un gran número de actividades que se llevan a cabo en el mismo espacio y que son incompatibles entre sí. La mayoría de las amenazas actuales y potenciales de la biodiversidad marina ocurren en la zona costera y son resultado directo de las tendencias demográficas de la población humana: se estima que casi el 70% de la población global vive en la costa, o a no mas allá de 60 km de distancia de ésta, y el porcentaje sigue aumentando, por lo que el total de la población puede llegar a duplicarse en menos de 30 años (Norse 1993).
México cuenta con 11,592 km de litorales de los cuales 3,117 corresponden al litoral del Golfo de México y mar Caribe, y una zona económica exclusiva de 2’946,825 km2 (extensión que supera al territorio de la República Mexicana). Adicionalmente, tiene 12,500 km2 de lagunas costeras y esteros y una plataforma continental de más de 394,600 km2, siendo mayor en el Golfo de México, donde se presenta una variación en la amplitud de 8 a 108 km en Tabasco y Yucatán respectivamente.
En México debemos contar con una política de desarrollo científico que permita que la información derivada de la investigación en mares y costas se divulgue correctamente, y que sea un criterio permanente para la toma de decisiones, evitando la falta de comunicación entre la investigación, la gestión y el manejo de los recursos naturales.
PROYECTOS ACTUALES
• Biodiversidad de los ecosistemas profundos del Golfo de California • Evaluación de los impactos de las redes de arrastre sobre el ecosistema del Alto Golfo de California • Inventario Nacional de Humedales • Análisis multitemporal de los cuerpos de agua del área de protección de flora y fauna de Cuatrociénegas, Coahuila
LITERATURA CITADA
Davis, R. 1978. Principles of Oceanography. Addison Wesley Publishing Company. 505 pp.
Norse, E.A. (ed.) 1993. Global marine biological diversity. Phycologia, 35:308-326.
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